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Martes 19 de Mayo, 2026 71 vistas

El florecer de la tierra, la música e infancia se abrazaron en emotiva jornada realizada en el Parque Benito Solari

El Parque Benito Solari se vistió de fiesta comunitaria y ambiental con el inicio de la temporada de plantaciones en la huerta 2026. Este espacio verde, uno de los pulmones más queridos de la ciudad, vuelve a llenarse de nuevos colores, aromas y vida, marcando el inicio de un ciclo donde la naturaleza despliega su belleza silenciosa y dicta su propio ritmo entre senderos, flores y árboles añejos. La jornada no solo estuvo marcada por el contacto directo con la tierra, sino también por una profunda sintonía artística. La música encontró su lugar de forma natural durante la actividad, entrelazándose con el paisaje, el viento suave que mecía las hojas, el canto de los pájaros y la calma de una huerta que comienza a crecer lentamente.
SEÑALÉCTICA
Uno de los momentos más significativos de la jornada estuvo a cargo de la infancia local. Los niños del Club de Niños La Tablada dejaron una huella imborrable en el predio al diseñar y pintar el cartel oficial de la huerta. Con trazos llenos de imaginación y una paleta de colores vivos, aportaron una sensibilidad única que transformó el entorno visual del parque. Vestidos con sus característicos uniformes naranjas, los pequeños trabajaron con entusiasmo en la señaléctica, acompañados muy de cerca por los niños de Aldeas Infantiles de Salto, quienes se sumaron activamente para compartir esta experiencia de convivencia y aprendizaje al aire libre.
PROYECTO SOICOAMBIENTAL
Este proyecto socioambiental cuenta con un fuerte arraigo territorial, logrando convocar a niños y niñas provenientes de una gran diversidad de contextos. Los participantes del Club de Niños La Tablada pertenecen a barrios históricos y zonas aledañas de la ciudad, incluyendo La Tablada, Umpierres, Malvasio, La Amarilla, Talleres Norte, Caballero, el asentamiento Puente Blanco, Aldeas Infantiles de Salto y Progreso. Quienes asistieron coincidieron en que existe una armonía especial en este encuentro colectivo. Las plantaciones, la música y la creatividad infantil parecieron fusionarse en un solo pulso, como si cada nota musical acompañara el florecer de la tierra y cada rincón del Parque Benito Solari respondiera en un respetuoso silencio. De este modo, la naturaleza y el arte volvieron a convivir en el mismo paisaje, transformando una simple tarde de trabajo comunitario en un instante sereno, vivo y profundamente hermoso para toda la comunidad salteña.