Por Pablo Perna.
En Buenos Aires, este año en los fondos de la casa que era alquilada por Gustavo Cerati, líder del grupo icónico “Soda Stereo”, se encontró un cadáver al momento que se realizaban remodelaciones; explotaron teorías de todo tipo y color, hasta que se descubrió que el cuerpo correspondía a un joven de 16 años que había sido desaparecido en 1984. Este hecho inusual me hizo recordar los cadáveres encontrados bajo el Teatro Larrañaga en el 2002, cuando trabajadores arreglando los desagües, rompen las baldosas de la entrada lateral del teatro y se encuentran con un cráneo humano. El Juez ordena la investigación y se descubren más cadáveres, naciendo también aquí varias teorías, hasta un Edil socialista afirmo que se tratarían de personas desaparecidas por la dictadura.
De acuerdo a los estudios forenses, el cráneo se trataba de una mujer joven de unos 20 años y al igual que los otros restos óseos tenían una antigüedad anterior al año 1850, por lo que se archiva el caso. El actual Cementerio Central se fundó en 1853, pero anterior a ese año conforme a la tradición oral, el cementerio de Salto se localizaba en la manzana donde hoy se encuentra el Teatro Larrañaga y el ex Hotel Biasetti; si bien tiene lógica porque en la antigüedad los cementerios eran administrados por la Iglesia por lo que se encontraban conexas a cada templo, los cuerpos encontrados así lo estarían ratificando.
Este 6 de octubre, pero de 1882, se inauguraba el majestuoso Teatro Larrañaga, que para la época fue de las mejores joyas teatrales de toda América Latina, con una acústica inigualable y sin columnas, lo que llamaba la atención para la época porque un espacio gigante y cerrado sin columnas jamás se había visto; los salteños tenían miedo que se derrumbara y tenían razón en sus temores porque cuando el teatro esta colmado su estructura tiembla y ruje, pero no es por fragilidad, sino porque todo su interior, desde los pisos al techo, son de madera, por eso su acústica. Las pinturas en los techos y telón que es el original, restaurados únicamente en 1953 cuando el Intendente Barbieri lo compra, son majestuosas y hablan de nuestro esplendor cultural y económico. En la parte trasera del telón, desde las primeras obras teatrales pegaban los afiches publicitarios y así por más de cien años, lo que lo transforma en una reliquia mundial inigualable.
No se puede hablar del teatro, si no se hace referencia a los espíritus del viejo cementerio que rondan en la parte alta, en el “paraíso” o vulgarmente “gallinero”, por ser los palcos populares; o las voces de sus fundadores que se escuchan en la sala mas exclusiva, el “foyer”, que era el lugar donde los artistas visitantes brindaban con la clase patricia local. Trabajé muchos años de sereno en el Hotel Biasetti, inaugurado en igual época, y doy fe que por las noches muchas veces tuve dudas si las voces o personas que veía caminar por los pasillos eran reales. La famosa campana que perteneció a un barco hundido y fue donada al momento de la inauguración, que se tocaba previo a cada escena para que el público hiciera silencio, funcionarios afirman haberla escuchado sonar misteriosamente por las noches.
Al conmemorarse 143 años de la inauguración de este coloso cultural, quería compartir estos recuerdos que hablan de nuestro glorioso pasado, de un presente orgulloso y de un futuro donde seguirá brillando aunque nosotros pasemos a las filas de los espíritus que dicen rondan por los pasillos del teatro. ¡Viva nuestra cultura!
Viernes 07 de Noviembre, 2025 452 vistas