Pasar al contenido principal
Domingo 28 de Junio, 2026 90 vistas

Fracaso con nombres y apellidos

Contratar a Marcelo Bielsa en aquel momento no fue una decisión cuestionable para la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), sin tener en cuenta el costo. Era y seguramente siga siendo un enorme entrenador. Pero el resultado es totalmente negativo, desde todo punto de vista. No generó empatía, dividió a las formativas de la primera división y en resultados la eliminatoria, y sobre todo el Mundial, fueron un fracaso, de los peores.
También hay que señalar a los jugadores. No es una camada de jerarquía, como la tuvimos con Suárez, Cavani, Forlán, Godín, etc, pero la mayoría juega en las ligas más importantes del mundo y en la selección no rindieron acorde. Todos estuvieron por debajo de lo esperado y no hubo esa conexión que simularon en la despedida en Montevideo.
En la llegada de los jugadores a la AUF previo al certamen se intentó generar "grupo". Algunos se grabaron recibiendo a compañeros, haciendo bromas, y se pudo palpar la frialdad de la mayoría y la antipatía explícita de Valverde, el capitán. Luego, en el campeonato, incluido el gran jugador de Real Madrid, la falta de rebeldía y el miedo escénico fue lo que más indignó a los hinchas.
Sí, hubo errores puntuales en todos los partidos; la displicencia del primer tiempo con Arabia, la falta de efectividad en el segundo, el temblor de piernas de la segunda fecha, las fallas de Olivera, Muslera, Cáceres, la inoperancia ofensiva, y la falla final del golero cuando se estaba jugando una aceptable "final" ante España, ante la que servía el empate.
Un técnico que no le llega a los jugadores y jugadores que no priorizan a la selección. Es una fórmula letal, que ya habíamos experimentado en lejanas épocas.
Tampoco ayudó el periodismo,     que pretendiendo llevar agua para el molino de una empresa, se puso en contra de la selección desde la primera decisión de los dirigentes. No tiene sentido nombrarlos, ya que los conocen y están a un paso de llevar a alguien a los estrados judiciales, pero todos saben quiénes son. A partir de allí fue un vendaval de ataques y de esperar malos resultados para alzar más la voz.
Todo ha sido negativo desde el Mundial de Rusia. No es defender a Tabárez, que tuvo a los mejores jugadores de la historia juntos y no los aprovechó, además de muchos defectos tácticos, de los que ya nos hemos ocupado. Pero hay que reconocer que en su segundo ciclo sacó lo mejor de los jugadores, los que hoy lo añoran.
El fracaso en este mundial ha sido duro, por más que se sabía que la calidad del producto era menor que antes. No se exige ganar la Copa, porque incluso pudiendo el mercado y su organización difícilmente se lo permitan a un país de tres millones, pero al menos se pretende dar lo máximo. Eso no pasó y el contexto desde abajo hacia arriba ha quedado desarmado. Qué desafío se viene ahora, buscando no caer en los mismos errores.
Freddy Aguirrezábal