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Miércoles 12 de Noviembre, 2025 389 vistas

La esencia de la JUTEP

Por Pablo Vela
La Junta de Transparencia y Ética Pública (JUTEP) fue creada por la Ley Nº 19.340, como un servicio descentralizado que “tendrá independencia técnica en el ejercicio de sus funciones”. 
Según su propio organigrama, sus cometidos incluyen: recibir y custodiar declaraciones juradas de bienes e ingresos de los funcionarios públicos obligados, propiciar políticas de transparencia, asesorar a la Justicia penal y a la administración pública en materia de lucha contra la corrupción. 
En esencia, su misión es promover la ética pública, la rendición de cuentas y la transparencia, funciones clave en un sistema democrático. Pero esa misión, por lo tanto, se enfrenta a dos grandes vectores de tensión: la capacidad institucional (recursos, personal, independencia) y la voluntad política (que se le permita operar sin interferencias).
La JUTEP ha impulsado la modernización de su sistema de declaraciones juradas, promoviendo el uso de formato electrónico para facilitar el control y el archivo, como parte de su razón de ser, de existir. 
Ha asumido, también, públicamente que existen deficiencias en su gestión (lo cual no es menor en un organismo de control) lo que abre la vía a reformas. 
En el caso de la obra del Antel Arena, la JUTEP dictaminó que “se violentaron principios éticos y de transparencia” y que “la buena administración estuvo ausente”, poco importó a las autoridades de la época, incluso a los ciudadanos que en el momento de votar, de aceptar o no una forma de administrar, igualmente apoyaron a la improvisación y el despilfarro (Ing. Carolina Cosse, Frente Amplio).
Lo peligroso, realmente peligroso, pasa por la falta de transparencia propia: se ha señalado que la JUTEP no publica sus resoluciones completas, pese a que está obligada a hacerlo, lo que supone una paradoja grave para el organismo que promueve la transparencia. 
Además de las críticas sobre la independencia e imparcialidad que deberían ser la “vedette” de este órgano; hay acusaciones de que la JUTEP actúa “a medida del gobierno” y las últimas resoluciones van en esa dirección. Reaparece la doble vara, la doble moral compañera que impide respetar informes jurídicos, argumentados, respaldados con normativa y por otro lado, mediante dibujos de una realidad que solo ven los “compañeros” que hoy nos gobiernan, decir lo contrario. 
La JUTEP representa un actor clave en la protección de la ética pública y la transparencia en Uruguay. Su esquema legal es sólido, pero la realidad de su funcionamiento muestra que está lejos de cumplir su potencial pleno. Cada demora, cada denuncia sin resolver, cada falta de transparencia interna socava la credibilidad no sólo del organismo sino de todo el sistema de control democrático.
Para que esa promesa de transparencia sea más que un eslogan, la JUTEP debe transformarse: de ser un registro de obligaciones a un motor de rendición real de cuentas. Y esa transformación dependerá tanto de lo institucional como de lo político. ¿Si animará un Gobierno que no se cansa de incidir en sus resoluciones según sea el asunto a estudiar?