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Miércoles 05 de Noviembre, 2025 476 vistas

Llamados a sala: entre el show político y llamar la atención

Por Dr. Pablo Vela.
En los últimos tiempos, los llamados a sala del intendente Carlos Albisu se han vuelto casi una costumbre en la Junta Departamental, en pocos más de 100 días, además. Pero la pregunta que muchos se hacen es: ¿se están usando bien estas instancias o se están tirando sobre la mesa “a las apuradas” para sacar réditos políticos, para decir que están “haciendo algo”?
Porque no hay que olvidarlo: el llamado a sala no es un invento nuevo ni un capricho partidario. Es una herramienta constitucional pensada para que los ediles puedan controlar la gestión del Ejecutivo, pedir explicaciones y, sobre todo, transparentar decisiones que afectan a todos los ciudadanos. En teoría, debería ser un espacio serio, de diálogo y rendición de cuentas.
Cuando se convoca al intendente sin una preparación real, sin estudiar los temas a fondo, lo que se logra no es fiscalización, sino ruido. Hay llamados que parecen más pensados para la foto, para el video, para el “reel” o la frase del día siguiente en redes, que para obtener respuestas claras. Y eso, lejos de fortalecer la democracia, la debilita.
No está mal pedir explicaciones. De hecho, es parte del trabajo de los ediles. Pero hacerlo sin argumentos sólidos ni conocimiento técnico termina jugando en contra. Si quienes convocan no entienden de presupuestos, de pliegos, de asuntos legales, en fin, de gestión, es difícil que puedan interpretar las respuestas del intendente o su equipo de asesores.
Y si las preguntas son políticas, pero las respuestas son técnicas, el diálogo se corta.
Por eso, vale la pena recordar que el llamado a sala no es para ganar puntos frente al electorado, sino para que los ciudadanos sepan que está haciendo su gobierno. Si se usa con responsabilidad, puede ser una gran herramienta de transparencia. Pero si se abusa de ella o se improvisa, se convierte en un simple espectáculo partidario.
Albisu, como cualquier intendente, debe rendir cuentas. Pero los ediles también tienen una responsabilidad: estar a la altura del cargo que ocupan. No alcanza con convocar; hay que saber escuchar, entender y repreguntar con fundamento.
En definitiva, no debe asustar el debate, los decibeles altos, la verborragia, si al final se escuchan las partes argumentando con fundamentos y buscando acuerdos políticos pensando en lo mejor para Salto en nuestro caso. Sea llamado a Sala o no.
Se viene otra prueba para la Junta Departamental y veremos quien piensa en Salto y quien en salir a hacer un video para las redes sociales: la votación del fideicomiso solicitado por el Intendente Albisu (instrumento jurídico económico) para sacudir a un departamento estancado, sobre todo en lo que a grandes obras refiere, es necesario. 
Entonces: cuando un llamado a sala se hace por impulso o estrategia electoral, el que pierde no es el intendente ni el edil opositor.
El que pierde es el ciudadano, que ve como una herramienta de control se transforma en un show de política barata.
Y eso, justamente, es lo contrario de lo que la Constitución quiso.