El presidente de la delegación uruguaya para la Represa de Salto Grande, el Ing. Gonzalo Casaravilla es hoy una de las figuras con mayor experiencia en la conducción del sector energético uruguayo. Ingeniero electricista, docente Grado 5 e investigador de la Udelar, presidió UTE entre 2010 y 2020, y desde 2025 está al frente de la Delegación uruguaya de la CTM de Salto Grande, desde donde enfrenta nuevos desafíos estratégicos para la represa y la región.
VARIOS MESES BAJO VIGILANCIA
El último trimestre del año aparece bajo especial seguimiento para Salto Grande. Los pronósticos de la región coinciden en la presencia de un Niño fuerte, fenómeno que podría comenzar a tener mayor incidencia hacia fines de octubre y extender sus efectos durante varios meses. Casaravilla explicó que el impacto no depende únicamente de cuánto llueva, sino fundamentalmente de dónde y cuándo se produzcan las precipitaciones. A propósito destacó que “las lluvias en la cuenca alta pueden demorar aproximadamente siete días en llegar a la represa, mientras que precipitaciones simultáneas en distintos sectores pueden modificar sustancialmente el comportamiento del río”. El antecedente más significativo es el episodio 2015-2016, cuando Salto alcanzó una cota de 16,50 metros y alrededor de 6.000 personas debieron ser desplazadas. Para el presidente de la delegación uruguaya, un Niño fuerte “no implica necesariamente repetir aquel escenario, pero sí obliga a mantener una vigilancia permanente”.
PROTOCOLOS EN ORDEN
Frente a una eventual crecida, Salto Grande no modifica sus protocolos básicos. Existen procedimientos establecidos en el marco del acuerdo binacional y el denominado Manual del Agua, además de planes específicos para situaciones de emergencia y sistemas de alerta temprana. La represa mantiene además coordinación permanente con CECOED y SINAE, aportando información sobre precipitaciones, caudales y posibles escenarios. La APP de Salto Grande permite conocer la cota actual y recibir proyecciones diarias, mientras que los organismos de emergencia reciben información con un horizonte mayor. El sistema de sirenas instalado recientemente está reservado para situaciones extremas y no constituye una herramienta destinada a advertir cada crecida del río. Tiene que ver más con protocolos en relaciones con otras instituciones. Sólo se usarán para simulacros.
US$ 500 MILLONES PARA LA CENTRAL
Mientras se prepara al complejo para los próximos eventos hidrológicos, Salto Grande avanza en uno de sus mayores desafíos estructurales: la renovación integral de la central para extender su vida útil durante otros 40 años. La inversión correspondiente a Uruguay ronda los US$ 500 millones, con una cifra equivalente para Argentina. El programa comenzó a desarrollarse hace más de una década y contempla sucesivas etapas de intervención. Ya se ejecutó una primera fase de unos US$ 80 millones y actualmente se encuentra en marcha una segunda etapa de US$ 150 millones. El proyecto apunta finalmente a intervenir las 14 unidades generadoras, con renovación de componentes fundamentales de las turbinas y equipos asociados. Casaravilla destacó además el peso estratégico de Salto Grande para Uruguay: “la central aporta aproximadamente un tercio de la electricidad que consume el país, además de cumplir una función clave en la interconexión energética con Argentina”. En materia de costos, sostuvo que actualmente la generación de Salto Grande representa para Uruguay unos US$ 6 por megavatio hora, frente a contratos eólicos históricos del orden de US$ 60 a US$ 70. Incluso considerando el financiamiento de la renovación, estimó que el costo podría ubicarse en torno a los US$ 15 por MWh, manteniéndose como una de las fuentes más competitivas del sistema eléctrico nacional.