En el Siglo XIX la ciudad de Salto, era visitada frecuentemente por viajeros y turistas que llegaban hasta el último punto navegable del río Uruguay. Al conocerla, la denominaron «Coqueta del Uruguay», siendo la segunda ciudad más importante después de Montevideo, le correspondió la denominación de «Segunda Capital del Uruguay».
LOS SALTOS DE AGUA LE DIERON EL NOMBRE Y SU DESTINO
Los saltos de agua del «Salto Chico» y «Salto Grande», provocados por los afloramientos rocosos de basalto de origen volcánico, eran los principales obstáculos para la navegación fluvial y de cabotaje, posicionando geográficamente a Salto, en un lugar de privilegio en la región, como el – puerto de tránsito – de mercaderías más importante después del «Puerto de Montevideo».
LA VISIÓN DEL TNTE. DE NAVÍO ING. HOMERO MARTÍNEZ MONTERO
«…El itú o arrecife se marca en las primeras cartas jesuíticas, cual hito de un camino. Acaso alguien dejó allí un refugio para los que vendrían: una cabaña, un fogón, un desmonte que ofreciese seguridad contra los asaltos de las fieras. De este testimonio elemental de vida civilizada aprovecharían los sucesivos viajeros en sus etapas de subida y bajada y así debe haber nacido y haberse formado la tradición del lugar cuyas características geográficas estaban marcándole un destino… Los altos fondos basálticos, simple accidente geomorfológico, interrumpe la navegación de un río hurtando los beneficios de una actividad comercial económica a tierras de alta productividad que se extienden más al Norte ocupando miles de hectáreas. Tales escollos establecen, pues, natural y fatalmente, un sitio de transición, un punto de trasbordo entre la región productiva y los puertos marítimos habilitados para realizar una distribución universal. La naturaleza, pues, ofrece un punto de apoyo al destino histórico que espera a los hombres que la realicen. Estos llegan en rara complementación de condiciones apenas sobrepasada la primera media centuria del siglo XIX y la conjunción de ambos hechos determina la pujanza de Salto, … la activa capital que en ciertos momentos marca rumbos de acción a toda la República con su dinámica múltiple, una de cuyas manifestaciones es la creación de la flota fluvial más activa que exista en el continente Americano del Sur…» 1
SALTO Y LOS PIONEROS
El surgimiento de Salto, primero con las chinas cuarteleras con sus ranchos de palo a pique entre los arroyos Sauzal y Ceibal, indios y criollos, y luego, inmigrantes de diferentes nacionalidades que establecieron su domicilio en el Salto y formaron una sociedad cosmopolita. Hombres como: Ricardo Almond Williams, Mariano Cabal, Ángel y Pastor Texo, Dionisio Trillo, Manuel Ferrando, Federico Ugarteche, José Chirif, Diego Lamas, Leandro Gómez, Prudencio Quiroga, Domingo Fernández, Saturnino Ribes, Pascual Harriague, Juan Claverie, Enrique Hardy, Tomás Elseé, entre otros, hicieron en los inicios del Salto, posicionarlo en la región como uno de los pueblos más progresistas de la República Oriental del Uruguay. Estableciendo Casa de Cambio, luego convirtiéndola en un banco de emisión de billetes, llamado Salto, le seguiría el Banco Comercial (de Cabal y Williams), fundación de la Compañía Oriental de Navegación a Vapor denominada «Salteña» con sus dos vapores «Salto» y «Montevideo», que dominaron en la Cuenca del Plata. Al liquidarse la compañía de navegación, surgiría la Nueva Compañía Salteña de Navegación a Vapor, con sus primeros vapores: Mississippi, Villa del Salto, Río de la Plata, y el vapor Solís, que se armaría en Salto. Pascual Harriague y Saturnino Ribes, fundaría el Saladero «La Caballada» y Soulez el Saladero «La Conserva». Sin embargo, Ribes se haría armador naval al traer el vapor Pingo, luego el Onix, el Sílex y el Júpiter. Posteriormente instalaría en el Pueblo Nuevo el Primer Astillero en construir vapores con casco de hierro en nuestro país, llegando a fundar tres compañías de navegación fluvial y de cabotaje, ellas eran: Mensajerías Fluviales, Mensajerías Fluviales a Vapor y Mensajerías Fluviales del Plata, llegando inclusive a contar con los mejores buques del siglo XIX, ellos eran: Saturno, Cosmos, Olimpo, Helios, París, Salto, Montevideo, Labrador. Harriague sería el introductor del Tannat y Pedro Gallino de la naranja.
FIRMAS COMERCIALES Y CENTROS CULTURALES EN 1896
La progresiva ciudad salteña, contaba con los saladeros La Caballada y La Conserva, y con fuertes casas comerciales, pudiéndose mencionar: Solari Hnos., Amorim y Mó., Orcasitas y Cía., Avellanas y Cía. y Guimaraens y Echeverri. Sin embargo, las sociedades y centros culturales y recreativos, eran: Casino Comercial Uruguayo, Siamo Diversi, Vascos Industriales, Ex-unione Laetitia y Casino Familiar. Y el templo de la ilustración salteña – El Ateneo, el Teatro Larrañaga, dónde actuaron artistas, cómo: Oxilia Aramburo, Luisa Tetrazzini, Emeterio Lizarralde y Dalmiro Costa, entre otros.
PRINCIPALES CENTROS EDUCATIVOS EN 1896
En esa época Salto contaba aproximadamente con 18.000 habitantes, y el número de escuelas se distribuían según la relación de su población. Además, contaba con el Instituto Politécnico, la Escuela Hiram, el Liceo Salteño, Instituto José Pedro Varela, Liceo Uruguayo, Colegio del Sagrado Corazón, Colegio del Carmen, Colegio de la Sagrada Familia y Colegio 18 de Julio.
CASAS Y EDIFICIOS QUE SE DESTACABAN EN 1896
Y las construcciones que se destacaban en la época, eran las siguientes: Jefatura Política y de Policía, Iglesia Nuestra Señora del Carmen, Instituto Politécnico, Aduana, Correo y Juzgado Letrado Departamental, Casa de aislamiento, Hospital, Junta Económico Administrativa, Astilleros, Cuartel del 1ero. de Cazadores, Hotel Concordia, Hotel de los Amigos, Sociedad Francesa de Socorros Mutuo, Sociedad Italiana de Benevolenza, Usina de Luz Eléctrica, Estación del Ferrocarril del Noroeste, Mercado Salto y Mercado 18 de Julio y Cementerio Central.
BIBLIOGRAFÍA
1 – Tomado parcialmente de la Conferencia «Salto y Su río», realizada el 9 de noviembre de 1956 en el Centro Comercial e Industrial de Salto.
2 – Colección de diarios El Avisador y La Reforma de Biblioteca Municipal de Salto.
3 – Diario El Salto de 1896.

