Por Matías Suárez
El 2026 arrancó con la captura del narco-dictador Nicolás Maduro. El pasado 3 de enero la Delta Force de Estados Unidos llevó a cabo una operación militar en Venezuela, en la cual logró detener a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. El Presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, ordenó la detención del dictador venezolano, acusado por narcotráfico.
La caída de Nicolás Maduro, tan soñada por millones de venezolanos, significa una oportunidad para que un pueblo sometido a un régimen atroz e inhumano comience a recuperar derechos, libertades y la esperanza de vivir en democracia.
Este acontecimiento ha tenido su inmediata repercusión en la política uruguaya. Desde actores políticos que asintieron esta detención de Maduro, por significar el fin de su tiranía, hasta la defensa de su régimen por parte de la izquierda uruguaya. La relación de la izquierda de nuestro país con el régimen liderado por Maduro comienza a notarse con el comunicado de la cancillería uruguaya y su posterior aprobación por parte del Presidente de la República, Prof. Yamandú Orsi. El cual nos ha ubicado según la prensa internacional como un país que apoya el régimen chavista junto a Brasil, Colombia, Cuba y México.
Las intervenciones de legisladores del Frente Amplio en el parlamento y en la prensa también demuestran este apoyo a Nicolás Maduro. Utilizando palabras como “solidaridad con el pueblo venezolano”, notando cierta desconexión con la realidad que viven los venezolanos, en donde vimos en redes sociales y en medios de comunicaciones, tanto en Venezuela como en muchos otros países venezolanos exiliados saliendo a festejar y celebrar la detención de Maduro. Esto demuestra que los venezolanos estaban esperando este momento, tras muchos años de vulneración a sus derechos humanos, opresión, falta de garantías, hoy ven que tienen la esperanza de que este régimen caiga de una vez por todas.
También hemos visto fotos del Ex Presidente Mujica con el uniforme del ejército venezolano, al Presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira y el Presidente del Pit-Cnt, Marcelo Abdala quien integra el Partido Comunista en reuniones junto a Maduro. Lo cual demuestra cierta cercanía de la izquierda con este régimen.
El régimen chavista ha llevado un gran país como era Venezuela a un empobrecimiento sin precedentes. Este régimen que vienen sufriendo los venezolanos hace muchísimos años ha provocado que 8 millones de venezolanos se hayan ido de su país, teniendo que dejar sus familias y el lugar en donde nacieron. En términos de vulneración a los derechos humanos, miles de torturas, violencia estatal, perseguimientos por pensar diferente, miles de detenidos políticos, sentencias judiciales sin un debido proceso, muertes en protestas, personas que no han podido ver a su familia durante años y censuras a los medios de comunicaciones tanto nacional como internacional. Fue muy visto el caso de los periodistas argentinos de C5N a quienes les retiraron sus pasaportes y fueron expulsados de Venezuela sin dejarlos ingresar al país.
En el aspecto económico ha provocado, debido a su régimen comunista, que el %90 de su población esté en la pobreza. Con un salario mínimo de 3 dólares, con una inflación por las nubes y con la escasez de artículos básicos en el día a día de las personas.
A nuestro entender, esta postura de la izquierda uruguaya de ser indiferente con el sentir del pueblo venezolano significa ser cómplices de un régimen que ha provocado tanto dolor en los hermanos venezolanos.
El pueblo venezolano ha hecho todo lo que estaba en su alcance para derrocar este régimen, expresándose en las urnas en contra de esta dictadura reiteradas veces. En donde quedo muy evidenciado en la última elección la flagrante estafa electoral, usurpando el poder una vez más. En un contexto en donde los organismos internacionales han fracasado y mirado para otro lado, nosotros vemos esta detención de Maduro como lo más importante para que lo venezolanos empiecen a transitar un camino rumbo a la libertad y recuperación de la democracia. Por otra parte, Nicolás Maduro afrontará un juicio en los Estados Unidos y tendrá lo que nunca tuvieron sus víctimas; un juez, un abogado defensor y las garantías de un debido proceso.
¡Viva Venezuela libre!