Por Cary de los Santos Guibert
ANTECEDENTES
En la década de 1860, la ciudad de Salto vivía un proceso de expansión urbana y comercial que exigía nuevas infraestructuras públicas. En ese marco surgió la iniciativa privada que, tras la experiencia previa de la firma Villanueva y Cía., dio paso a la constitución formal de una nueva entidad destinada a consolidar y ampliar el proyecto del mercado público.
CONSTITUCIÓN DE LA SOCIEDAD ANÓNIMA
Con fecha 3 de setiembre de 1868, se estableció la Sociedad Anónima «La Industrial», con un capital inicial de 40.000 pesos moneda corriente, dividido en acciones de 100 pesos cada una. El modelo societario adoptado refleja la modernización de las formas empresariales de la época, basadas en la participación accionaria y en una administración colegiada.
OBJETO SOCIAL Y FINALIDAD
Los Estatutos establecen que el capital sería destinado principalmente a la compra del Mercado en construcción y, eventualmente, a la edificación de otro nuevo mercado en el local que se determinase, todo ello bajo las condiciones fijadas por convenio y con la aprobación del Superior Gobierno. Se trataba, por tanto, de una empresa con fuerte articulación entre capital privado y control público. La argumentación para la construcción del nuevo mercado (luego se lo conocería como Mercado 18 de Julio) era que la zona Este del Egido de Salto, se había extendido.
ORGANIZACIÓN Y ADMINISTRACIÓN
La dirección de la sociedad quedaba a cargo de un Directorio electo por los accionistas, con mandatos de cuatro años, integrado por hasta siete miembros, entre ellos Presidente, Vicepresidente y Tesorero. El Directorio tenía amplias facultades para administrar los mercados, nombrar empleados, fijar salarios, llevar la contabilidad y rendir balances anuales ante la asamblea de accionistas.
EVOLUCIÓN EDILICIA Y DESTINO DEL EDIFICIO
El edificio original del mercado, iniciado en 1868, funcionó durante décadas como eje del comercio urbano. En 1914, fue demolido al concluirse la planta baja del nuevo Mercado Central, trasladándose allí los puestos. La actividad continuó hasta 1915, con la finalización de la planta alta, cerrando así una etapa fundamental en la historia urbana y comercial de Salto.