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Domingo 22 de Febrero, 2026 96 vistas

Problemática de los ladrilleros salteños fue expuesta en la Junta Departamental

La Junta Departamental de Salto es la caja de resonancia de los reclamos de varios sectores de la sociedad, tras el receso anual  se retomó las tareas y entre los temas tratados en la primera sesión del año fue el de los ladrilleros que trabajan en el entorno del vertedero municipal. El tema lo planteó el edil Hidelbrando Muñoz manifestando que un grupo de familias dedicadas a la fabricación de ladillos vive con incertidumbre a la espera de respuestas claras sobre su futuro. Es que dicha problemática de los ladrilleros reubicados cerca del vertedero municipal, se centra en la exposición a altos riesgos sanitarios y ambientales, ya que conviven con humo constante, mal olor, residuos peligrosos, roedores y la contaminación del aire, suelo y agua, lo que afecta gravemente su salud y calidad de vida. 
ENTORNOS CONTAMNADOS
Trabajan en un entorno contaminado, recordando que el vertedero a cielo abierto carece de medidas técnicas adecuadas, provocando incendios frecuentes que generan humos tóxicos. Cabe señalar que pese a su traslado a zonas cercanas al vertedero, los ladrilleros continúan en condiciones precarias. Ya se han reportado denuncias sobre enfermedades en vecinos y trabajadores de la zona debido a la contaminación del aire y la exposición a residuos cloacales. Los ladrilleros enfrentan dificultades económicas, falta de apoyo y condiciones extremas, lo que ha llevado a algunos a abandonar la actividad. 
COMPETENCIA NORTEÑA 
Uno de los factores que afecta al sector es la competencia que representa el ingreso de ladrillos provenientes de Brasil, cuyo costo en el mercado local es sensiblemente menor, los costos y el cambio de moneda son claves a la hora de ingresar ladrillos de origen norteño. Este contexto ha generado por ende una caída en la demanda del ladrillo salteño, reduciendo de esa manera los ingresos de las familias salteñas que dependen de esta actividad. En esas condiciones actuales el oficio dejó de ser rentable, debido a la falta de apoyo tanto de la población como de las autoridades. Muchos ladrilleros salteños ya han abandonado los hornos y optaron por dedicarse a otras tareas que les aseguren su sustento.