Por el Dr. César Suárez
La palabra es un sonido o una imagen gráfica que representa algo, es un medio de comunicación, de trasmisión hacia otro u otros de una idea que los demás interpretan de acuerdo a su saber y su cultura y de acuerdo a la percepción del otro, siempre contiene un mensaje.
Cuando la palabra está escrita, es una suerte de dibujo, una imagen que rememora cosas de acuerdo al conocimiento de cada uno, cuando vemos una palabra escrita en chino y no conocemos el idioma no es más que una expresión gráfica, una suerte de diseño que no significa nada, pero si está escrita en nuestro propio idioma, para el que conoce la escritura, siempre tiene un significado.
La palabra dicha o escrita puede estar sola pero cuando se une a otras palabras, refuerza el mensaje generando un discurso que se fortalece de acuerdo a la cadencia, al énfasis, a la expresión sonora y gestual cuando es expresada verbalmente.
Si recurrimos al diccionario de la Real Academia, la palabra es una “Unidad lingüística, dotada generalmente de significado, que se separa de las demás mediante pausas potenciales en la pronunciación y blancos en la escritura”.
Una sucesión de palabras dichas con coherencia siempre trasmite algo pero que no sólo depende de lo dicho sino como se trasmite, el énfasis, las cadencias, las pausas, los gestos, la expresión corporal, alguien dijo alguna vez, “no sé lo que dijo, pero que bien que habla” referido a un discurso trasmitido con ímpetu, con entusiasmo con pasión extrema en un acto político de campaña donde la alocución se transforma en un acto teatral que emociona hasta el que no entiende nada, al igual que sucede cuando escuchamos una interpretación de una canción en un idioma desconocido, no entendemos nada, pero nos llena de emoción.
A su vez cuando hablamos de la palabra, ese único término sintetiza innumerables conceptos.
“Le doy mi palabra” como una suerte de documento virtual que no necesita de ninguna firma para cumplir con lo prometido.
“Es una persona de palabra”, en este caso, sinónimo de honestidad y de confianza, sin embargo, la palabra muere junto con la persona y no tiene valor jurídico lo que ha llevado a que la gran mayoría exige a cualquiera que la palabra tiene que estar escrita y asociada a una firma certificada.
Pero no siempre la palabra significa confianza y armonía, “palabra va, palabra viene” y se agarraron a los tortazos.
La palabra, aparte de una herramienta de comunicación es un derecho cuando alguien tiene algo que decir, expresar, trasmitir y cuando son muchos los interesados en hablar, es necesario ordenar la lista de acuerdo de acuerdo al orden de solicitud y cuando al fin termina por tocarle el turno, el que dirige el debate le asignará la “palabra”.
Al final, la palabra tiene numerosas significados de acuerdo con el contexto y son tantas las acepciones que cuando alguien no nativo intenta aprender el idioma castellano se encuentra con dificultades para saber de qué se está hablando cuando escucha el término “palabra” contenida en el curso de un texto.
Domingo 26 de Octubre, 2025 508 vistas