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Viernes 15 de Mayo, 2026 91 vistas

Tras ataque a unidad de ómnibus se activó el protocolo de seguridad

Un violento episodio de inseguridad sacudió en la noche de este martes en barrio Calafí, dejando como saldo una pasajera herida y una unidad de transporte de la Intendencia de Salto con daños de magnitud. El ataque, ocurrido en la intersección de avenida Rodó y Maciel, ha generado una profunda preocupación en las autoridades locales debido a la naturaleza del objeto lanzado contra el vehículo. Francisco Blardoni, coordinador de ómnibus del gobierno departamental, brindó detalles sobre la gravedad del suceso y el estado de la víctima. Según explicó el jerarca, el ataque no fue una simple pedrea, sino el lanzamiento de un objeto contundente compuesto por restos de mampostería y varillas metálicas.
PROTOCOLO
Blardoni enfatizó que la situación pudo haber terminado en una tragedia irreversible. El impacto del proyectil, descrito como un trozo de demolición con dos hierros sobresalientes, fue amortiguado parcialmente por el vidrio de la unidad. Esta circunstancia evitó que el golpe fuera directo contra la pasajera, lo que, en palabras del coordinador, habría tenido consecuencias mortales. En cuanto al procedimiento legal, Blardoni informó que se activó el protocolo de seguridad de forma inmediata, dando aviso a la Policía y radicando la denuncia correspondiente. El hecho ocurrió cerca de las 22 horas, un horario donde los usuarios suelen ser trabajadores o estudiantes frecuentes, lo que permitió una rápida identificación y asistencia.
LLAMADO A LA REFLEXIÓN
Ante la posibilidad de suspender el servicio en las zonas conflictivas como medida de protesta o seguridad, Blardoni llamó a la reflexión de la comunidad. El jerarca manifestó que interrumpir el recorrido por varios días termina perjudicando a los propios vecinos que necesitan el transporte para asistir a sus empleos, centros de estudio o consultas médicas. No obstante, advirtió que el temor persiste entre los choferes, quienes hoy desempeñan su labor con la incertidumbre de ser blanco de una nueva agresión.