Por el Dr. César Suárez
Cada uno es lo que es, física y emocionalmente lo que hace que a pesar de que seamos muchos, cada uno disponga de una individualidad personal e intransferible que nos hace distintos a los demás y más allá de cualquier explicación científica que intente definir porque somos como somos, muchas cosas carecen de explicación razonable para la mente humana que trascienden a lo físico y se suele hablar de componentes intangibles que no vemos tales como el alma, el espíritu o el aura.
Todo esto hace parte de nuestra incertidumbre acerca de nuestro origen y nuestro destino lo que nos pone en una situación de vulnerabilidad que nos induce al temor
Ese temor a lo desconocido es un sentimiento que nos atraviesa a todos, lo nos lleva a adoptar actitudes de defensa o de huida lo que parece ser una conducta lógica para la preservación de la integridad física o la vida, centralizado en el innegable instinto de conservación
Una aprensión generalizada que afecta en diferente medida a diferentes personas por el innegable temor a la muerte por lo que las diferentes comunidades sociales a través de la historia han tejido diferentes fantasías para encontrar un sentido que aliviane ese temor, tejiendo determinadas ilusiones centradas en la fe legítima que cualquiera tiene derecho a tener acerca de la vida después de la muerte física, fe que lamentablemente muchos aprovechan para conseguir réditos económicos, vendiendo ilusiones a los que legítimamente aspiran a encontrarse con esa suerte esquiva aquí en la tierra como en el cielo
Lo cierto es que cada individuo tiene, en su inmensa mayoría, el deseo de vivir el mayor tiempo posible e intenta alejar lo más que se pueda el momento de la muerte por más que sea inexorable, pero ¿mientras tanto qué?
Mientras tanto, cada uno tiene que hacer algo para transitar a través de la vida disimulando la angustia acerca de lo desconocido entonces inventa cosas para mantenerse ocupado en algo que lo distraiga y en ese terreno, el entretenimiento resulta sumamente diverso, desde tareas desestresantes inofensivas hasta entretenimientos nefastos que terminan por arruinarle la vida a más de un distraído o de un desamparado.
Analizando la historia toda, los seres humanos siempre encontraron alguna tarea para ocuparse por lo menos ligada a la necesidad de sobrevivir y a los que le sobraba tiempo, terminaban por inventar algo en que entretenerse, desde guerras fratricidas hasta determinada suerte de deportes competitivos, festivales, juegos diversos que a través de la historia se han multiplicado en forma incesante, algunos tomando forma y expandiéndose en forma universal tal como el caso del fútbol, basquetbol, ciclismo, natación, automovilismo, motociclismo, boxeo, tenis, por mencionar a algunos cada uno con reglas pero que nos son otra cosa que una manera de consumir el tiempo como protagonistas o espectadores. Algunos de esos entretenimientos se han transformado en un trabajo para muchos y pasatiempo para la mayoría.
Resulta muy difícil para cualquiera transitar cada hora de la vida sin estar distraído con algo, y si algo faltaba para llenar ese vacío, llegaron las redes sociales que han cambiado dramáticamente las rutinas comunitarias que logrado transformarnos en casi zombis, cada uno encerrado en sí mismo casi sin percibir que al lado nuestro, a pocos metros y a veces a centímetros hay otros individuos, pero en la misma actitud como si transitáramos por mundos paralelos consumiendo horas para que transcurra el tiempo.
Pero la gente sigue inventando cosas para gastar su tiempo y ahora llegó la hora de farmear el aura que ha generado reacciones diversas dentro de la sociedad y a decir verdad, es una práctica inofensiva, que reúne gente en modo amistoso y divertido, que los saca de su ostracismo, que intercambia en forma civilizada, que socializa y no ofende a nadie excepto a los que no entienden que algo hay que hacer para transitar por la vida preferiblemente al aire libre intercambiando aura (aunque no exista), y no piñas, ni piedras, ni barras bravas ni garrotazos e incluso balas como está sucediendo en nuestra sociedad, cada vez más frecuentemente.
Domingo 30 de Agosto, 2026 96 vistas