El diputado Horacio de Brum lanzó una dura crítica contra el sistema fiscal y de tránsito en Uruguay, denunciando que las recientes políticas de descuentos y refinanciación desvirtúan el objetivo de la seguridad vial para priorizar la «caja» estatal. En una reciente y punzante columna de opinión, el Dr. Horacio de Brum, diputado por el departamento de Salto, ha puesto el dedo en una llaga que afecta a miles de uruguayos: la gestión de la morosidad y la naturaleza de las sanciones de tránsito. Bajo una irónica premisa de «creatividad fiscal», el legislador analiza lo que define como el nacimiento de una categoría inédita en la administración pública: el remate de multas del Estado.
SISTEMA AL LÍMITE DEL COLAPSO
Según las cifras manejadas por De Brum, la realidad del sistema es insostenible. Con más de un millón de multas aplicadas en un solo año, el dato más alarmante no es la infracción en sí, sino la incapacidad de cobro: dos tercios de esas sanciones permanecen impagas. Para el legislador, este fenómeno no es casualidad, sino el síntoma de un sistema que «apretó tanto que la gente dejó de pagar». La respuesta estatal ante este cuello de botella ha sido, según sus palabras, una «liquidación»: descuentos del 50%, cuotas y facilidades que asemejan la política pública a una promoción comercial. «Esto no es una política pública. Esto es una liquidación. Se invirtió la lógica: el que cumple no es el ejemplo, es el que financia la promoción», sentenció de Brum.
DE CIUDADANOS A CLIENTES
Uno de los puntos más críticos del análisis del diputado radica en la contradicción jurídica del sistema de cobro vehicular. De Brum recordó que, históricamente, se argumentó la separación estricta entre tributos (patente) y sanciones (multas) por principios de orden jurídico. Sin embargo, la urgencia recaudatoria parece haber derribado esas barreras. «Ahora vuelven a juntar todo… pero con descuento. El problema no era mezclar, el problema era no cobrar», señaló, subrayando que esta ambivalencia genera un mensaje peligroso para el ciudadano cumplidor, quien se siente castigado por su honestidad mientras el sistema «guiña el ojo» al infractor para regularizar su deuda.
IMPACTO EN EL SECTOR PRODUCTIVO
La crítica no se limitó al conductor particular. De Brum hizo especial énfasis en el transporte de carga y de pasajeros, sectores donde las multas alcanzan montos que pueden llevar a la quiebra a empresas familiares. Además, cuestionó las «propuestas de escritorio» que obligan a detener la marcha de los transportistas en condiciones que no garantizan un descanso real.
¿SEGURIDAD VIAL O POLÍTICA DE CAJA?
Hacia el final de su exposición, el diputado planteó la pregunta que queda flotando en la opinión pública: ¿Mejoran estas medidas la seguridad vial? Para de Brum, cuando la conducta del conductor no cambia, pero el monto de la multa se negocia y se rebaja como en una subasta, la sanción pierde su poder educativo.