Un violento incidente empañó la mañana del sábado, dejando como saldo a un hombre de 36 años herido por un arma blanca. El hecho comenzó a ventilarse públicamente a la hora 11:10, cuando la víctima ingresó por sus propios medios al servicio de Emergencias del nosocomio local, ubicado en la intersección de las calles 25 de Agosto y Cervantes. Al ser consultado por las autoridades sobre las circunstancias del ataque, el paciente relató que recibió la estocada al intentar intervenir de manera pacífica para separar a dos personas que mantenían una fuerte riña. Pese a la gravedad de la situación, el damnificado adoptó una postura llamativa al manifestar expresamente su deseo de no radicar la denuncia penal correspondiente, negándose además a aportar datos sobre el lugar exacto donde se desencadenó la pelea. Ante este escenario, la Fiscalía de turno tomó cartas en el asunto y dispuso de forma inmediata la derivación de todas las actuaciones a la Dirección de Investigaciones, con el objetivo de esclarecer el trasfondo del ataque e identificar a los responsables.
Robó una bordeadora y lo atraparon en la zona sur
La rápida y decidida reacción de un particular permitió la captura de un presunto ladrón en las inmediaciones de la avenida Pascual Harriague y la calle Piedras. El procedimiento civil tuvo lugar en la tarde del sábado, próximo a la hora 16:00, momento en que el personal policial acudió de urgencia al punto mencionado tras recibir un aviso de que un sospechoso se encontraba civilmente demorado. Al llegar al sitio, los uniformados constataron que un joven de 25 años mantenía reducido en el suelo a un hombre de 33 años. Según el relato del denunciante, el implicado fue sorprendido in fraganti justo cuando salía de su propiedad cargando una máquina bordeadora. Al revisar los accesos de la vivienda, el propietario constató diversos daños materiales en el portón principal, los cuales habrían sido provocados por el intruso para consumar el ingreso. Tras poner al tanto de los pormenores al Fiscal correspondiente, la Policía procedió a la detención formal del presunto autor, quien ahora permanece a disposición de la Dirección de Investigaciones mientras se completan las diligencias de rigor.
No fue cuento chino: se llevaron 86.000 pesos tras rapiña
Una rapiña se perpetuó en un local comercial de Gobernador de Viana al 1800 durante la noche del sábado. Las alertas policiales se encendieron tras tomarse conocimiento de una rapiña perpetrada contra un establecimiento de la zona, donde un delincuente logró alzarse con una importante suma de dinero en efectivo en cuestión de pocos minutos. De acuerdo con las declaraciones brindadas a los efectivos por un hombre de 42 años que se encontraba en el lugar, el asaltante irrumpió de forma imprevista con el rostro completamente cubierto. Mediante intensas amenazas y simulando en todo momento llevar un arma de fuego oculta entre sus prendas —aunque nunca llegó a exhibirla de manera directa—, el malviviente exigió con firmeza la entrega inmediata de toda la recaudación. Bajo coacción, el empleado entregó una cifra cercana a los 86.000 pesos uruguayos pertenecientes a las cajas registradoras. Afortunadamente, no se efectuaron detonaciones ni se reportaron personas heridas durante el tenso episodio. Testigos confirmaron que, una vez con el botín en su poder, el criminal corrió hacia el exterior y se dio a la fuga en una motocicleta, donde era intensamente aguardado por un segundo cómplice que cumplía funciones de campana. Los investigadores analizan los registros y testimonios para dar con el paradero de la dupla.
Robo en capilla generó múltiples daños
Un repudiable acto delictivo quedó al descubierto en la mañana de ayer, alrededor de la hora 09:00, cuando las autoridades policiales acudieron a una institución religiosa ubicada en la intersección de las calles Rocha y Colonia tras recibir una denuncia por un hurto perpetrado en sus instalaciones. La responsable del centro religioso relató a los uniformados el amargo panorama con el que se topó al regresar al establecimiento. Al aproximarse, constató de inmediato que la puerta de acceso principal se encontraba completamente abierta y con signos de haber sido violentada. Una vez adentro, la escena era de desolación, encontrando el mobiliario y las dependencias sumidas en un total desorden. Tras una primera revisión del inventario, la denunciante pudo confirmar el faltante de dos garrafas de gas y una cantidad considerable de comestibles varios, además de constatar múltiples daños materiales edilicios ocasionados por los delincuentes durante el atraco. La Policía local ya trabaja en el relevamiento de huellas e indicios que permitan identificar a los autores del asalto al templo.