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Lunes 20 de Julio, 2026 304 vistas

Movilidad urbana en Salto: una ciudad que acelera mientras busca ordenar su tránsito

Por José Luis Toriani  
La imagen cotidiana de Salto cambió silenciosamente durante la última década. El predominio de las motos (principalmente las chinas), el crecimiento constante del parque automotor, la aparición de bicicletas y monopatines eléctricos, la renovación del transporte colectivo y las transformaciones que atraviesa el servicio de taxis dibujan un nuevo mapa de la movilidad urbana. Hoy la ciudad enfrenta un desafío que va mucho más allá del tránsito. Se trata de encontrar un equilibrio entre un sistema de transporte eficiente, la seguridad vial, el cuidado ambiental y una infraestructura capaz de responder a una demanda cada vez mayor.
La moto sigue reinando de la ciudad
Si existe un vehículo que caracteriza la movilidad salteña es la moto, su bajo costo de adquisición, el escaso consumo de combustible y la rapidez para desplazarse por la ciudad la convirtieron desde hace muchos años en el principal medio de transporte para miles de trabajadores, estudiantes y familias. A ello se suma el crecimiento de actividades como el reparto a domicilio (deliverys) y los servicios de mensajería, que consolidaron a la moto como una herramienta laboral indispensable. Vale señalar que hay un lado oscuro en la moto, que es su nivel de siniestralidad y el robo de este tipo de vehículo que es constante a través de los años.  
Los autos tienen un crecimiento sostenido 
Los automóviles también mantienen un crecimiento sostenido, favorecidos por una mayor oferta de vehículos y distintas alternativas de financiación. El resultado es un parque automotor que aumenta año tras año y que obliga a replantear la circulación urbana, la disponibilidad de estacionamientos y la seguridad en el tránsito. Para las autoridades, el principal desafío ya no es solamente mejorar las calles, sino también promover una convivencia más segura entre automóviles, motociclistas, ciclistas y peatones.
La movilidad eléctrica comienza a ganar espacio
Los monopatines y bicicletas eléctricas circulan hoy día por las calles de Salto formando parte del paisaje urbano. Su principal ventaja es económica. El costo de una carga eléctrica resulta mínimo frente al gasto diario en combustible.  A ello se suma un mantenimiento mucho menor, ausencia de emisiones contaminantes durante su utilización y una circulación prácticamente silenciosa.
En promedio, una bicicleta eléctrica ofrece autonomías de entre 40 y 80 kilómetros, mientras que muchos monopatines alcanzan recorridos de entre 25 y 50 kilómetros por carga, más que suficientes para cubrir la mayoría de los desplazamientos dentro de la ciudad. Sin embargo, este crecimiento también plantea nuevos desafíos. La ausencia de una red amplia de ciclovías y la convivencia con automóviles y motocicletas obligan a avanzar en normas claras de circulación y campañas de educación vial.

Servicio municipal de ómnibus 
Mientras crece el uso del transporte particular, la Intendencia de Salto procura revitalizar el sistema de ómnibus urbanos. Para ello la incorporación de doce unidades adquiridas recientemente representa la renovación más importante de la flota en años. Los coches reemplazaran vehículos con varias décadas de servicio y permitirán mejorar la confiabilidad del sistema, optimizar frecuencias y reducir costos de mantenimiento. Las primeras seis unidades comenzarán  a incorporarse al servicio durante julio. Actualmente, la red de transporte municipal conecta prácticamente todos los barrios de la ciudad mediante distintas líneas que unen zonas residenciales con el centro, hospital, centros educativos y terminales de transporte.