La Leishmaniasis visceral canina es una enfermedad de las denominadas por la OMS como enfermedades negligenciadas (olvidadas), producida, en nuestro país, por un parásito denominado Leishmania infantum, que afecta a caninos, felinos y seres humanos. El principal reservorio de la enfermedad son perros infectados, que son fuente de infección para el vector necesario, un insecto flebótomo denominado Lutzomyialongipalpis.
CONVIVIMOS CON LA ENFERMEDAD
Al hacer un repaso a 10 años de haberse detectado el primer foco en Salto, el Dr. Sebastián Fernández, Director del Policlínico Veterinario de la Udelar, dijo que en Salto, el primer diagnóstico fue el año 2015, cinco años después de haber detectado por primera vez el insecto vector de la misma. Cinco años después del primer diagnóstico en caninos, se produjeron los primeros casos documentados en seres humanos. Es decir, convivimos con esta enfermedad hace más de 10 años. El profesional destaca que desde su detección en los perros en 2015 la enfermedad se ha vuelto endémica, “esto quiere decir que está siempre presente y los diagnósticos en caninos se producen durante todo el año, aunque se incrementa la tasa de infección en las estaciones del año en las que el vector encuentra mejores condiciones para multiplicarse e incrementar su presencia en los ambientes domiciliarios y peri-domiciliarios”, explicó.
PREVALENCIA VARIADA
Fernández señaló que “a lo largo de estos años la situación ha ido cambiando con niveles de prevalencia de la enfermedad que han variado en los relevamientos serológicos realizados por el MSP y la ya inexistente de Zoonosis”. Según estos sondeos realizados, en los últimos años, la prevalencia ha variado de zonas que presentan el 11% de perros positivos a zonas donde se detecta el 2 a 3% de perros positivos. Esta información surge del muestreo de los animales presentes en domicilios de manzanas seleccionadas al azar en diferentes zonas de ciudad. “Si bien la prevalencia de la enfermedad en los perros ha fluctuado año a año, no hay estudios realizados sobre la dinámica de la enfermedad en seres humanos en Salto, ni en la región”.
SITUACIÓN ACTUAL
“En resumen, la situación actual se presenta desafiante dado que la enfermedad es endémica en nuestros perros y por sus características es una enfermedad grave para los animales, pero también por el riesgo para quienes compartimos el espacio con ellos”, señala. “El diagnóstico positivo en una de nuestras mascotas genera sin dudas un impacto importante, debido a que es una enfermedad que hasta el momento no hay evidencias de su cura en animales y únicamente podemos tratarla, para mejorar la calidad de vida y la expectativa de vida de nuestras mascotas. Uno de los aspectos importantes de esta enfermedad es que la medida de prevención, tanto para prevenir la infección en los perros, como para disminuir la probabilidad de infección en las personas, es el uso de collar repelente en nuestras mascotas, y es esta una medida con un alto costo económico, al que muchas familias no pueden acceder. En el Policlínico Veterinario, la prevalencia que detectamos de la enfermedad es aún más preocupante, alcanzando niveles de 21% en el año 2025, lo que quiere decir que de cada 10 pacientes caninos que concurren a atenderse en el Policlínico 2 están enfermos, con diferentes niveles de gravedad en sus cuadros clínicos”.