El Instituto Nacional de Estadística presentó los datos correspondientes al mercado de trabajo para setiembre de 2026. El informe oficial refleja una coyuntura laboral general sin grandes variaciones respectos a las mediciones previas, situando la tasa de actividad del país en 64,1%, la de empleo en 59,6% y el desempleo en 7,1%. Sin embargo, detrás del dato macroeconómico nacional se despliega una profunda disparidad estructural entre la capital y las localidades del interior del país, donde la calidad del trabajo y las condiciones de protección social enfrentan sus mayores desafíos.
DESEMPLEO IDÉNTICO
Al analizar el desempeño geográfico, la tasa de actividad en Montevideo alcanzó el 65,4%, superando al 63,3% registrado en el interior. Esta misma tendencia se verifica en la tasa de empleo, que en la capital ascendió a 60,7% frente al 58,8% en el resto de los departamentos. Sorprendentemente, a pesar de estas diferencias en la absorción de mano de obra y en la participación laboral, la tasa de desempleo se mantuvo exactamente nivelada en ambas zonas geográfica del país, marcando un 7,1% tanto en Montevideo como en el interior.
INFORMALIDAD Y TRABAJO INCOMPLETO
El aspecto más crítico de la brecha territorial radica en la calidad del empleo. El no registro a la seguridad social, indicador clave de la informalidad laboral, promedió un 21,0% a nivel nacional. No obstante, al observar la apertura regional surge una distancia de cerca de diez puntos porcentuales: mientras que en Montevideo los ocupados sin aportes jubilatorios ni cobertura formal representan el 15,2%, en el interior del país este problema escala drásticamente hasta alcanzar el 24,8% de los trabajadores. Una dinámica similar se observa en el subempleo, entendido como la situación de aquellas personas que trabajan habitualmente menos de 40 horas semanales pero expresan el deseo y la disponibilidad de trabajar más tiempo sin conseguirlo. A nivel nacional, el subempleo afectó al 8,8% de los ocupados, con una presencia más acentuada en las zonas del interior con un 9,5%, en comparación con el 7,9% registrado en la capital.
BRECHA DE GÉNERO Y BUSQUEDA DE EMPLEO
El reporte del organismo estadístico volvió a poner en evidencia las brechas históricas que afectan a las mujeres en el ámbito del trabajo. En el noveno mes del año, los hombres registraron una tasa de actividad del 70,7% frente a un 58,0% en las mujeres, mientras que la tasa de empleo masculina se ubicó en 66,6% contra un 53,1% en la población femenina. Como reflejo de esta menor tasa de inserción, el desempleo continuó afectando con mayor fuerza a las mujeres, ubicándose en un 8,6%, en contraste con el 5,8% medido en los hombres.
JOVENES LLEVAN LA PEOR PARTE
La distribución por franjas etarias demuestra que la inserción laboral no es homogénea entre las distintas etapas de la vida activa. El grupo de mayor consolidación en el empleo se concentra entre los 35 y 44 años, rango donde la ocupación alcanza su techo histórico con un 88,2% de empleo y una desocupación acotada al 4,5%. En contraposición, los jóvenes de entre 14 y 24 años enfrentan las mayores barreras para acceder a un puesto de trabajo: este segmento registra una tasa de desempleo del 21,6%, afectando a más de uno de cada cinco jóvenes que buscan activamente integrarse al circuito productivo.