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Domingo 30 de Noviembre, 2025 1 vista

Historias que merecen ser contadas

Por el Dr. César Suárez
Hay historias que merecen contarse porque tienen protagonistas y porque nada sucede porque si, si no que detrás de cada evento hay una serie de acontecimientos definiendo lo que después se transforma en un recuerdo y también se puede, tal como sucede en este caso,  transformar en un relato.
En épocas de tantos cambios arrastrados por el progreso incesante de la ciencia y la tecnología, cuesta que algo permanezca como está, los proyectos no duran o adquieren cambios radicales para poder sobrevivir y en este marco, después de 30 años escribiendo está columna una vez por semana, publicada primero los días miércoles y desde hace más de 20 años, los domingos, se han sumado más de 1500 columnas navegando por temas muy diversos vinculados en forma aleatoria a cada idea que se han ido presentando cada semana y que las termino transformado en un texto que llena cada domingo la mitad derecha de la página 3 de CAMBIO y que en todo el trayecto de esta historia han significado unas 750 páginas completas, que divididas por 20 (que son habitualmente las páginas que publica en diario en cada edición), equivalen a 37 diarios y medio, completos.
En materia de recordar, mi primer contacto con Diario CAMBIO fue con el director de entonces, quien después sería mi amigo, Carlos Artía del que conservo un muy afectuoso recuerdo y que hace algunos años ya no está entre nosotros. Hasta él me llevó el Dr. Álvaro Vero cuando era director técnico del CAM, dado que Artía le había solicitado que quería un columnista que escribiera sobre medicina, y así fue a partir de mayo de 1995, pero los temas médicos eran un tanto monótonos y las columnas fueron derivando a otros perfiles sin abandonar del todo la incursión en el campo de la medicina.
La tecnología fue cambiando nuestro vínculo.
Al momento de comenzar a escribir, las oficinas del Cambio estaban transitoriamente alojadas en el Centro Comercial mientras esperaba que se acondicionara el local actual que desde hace varios años tiene su sede, dicho sea de paso, en esa esquina vivió hace unos 180 años el primer médico salteño Apolón de Mirbeck, donde tenía su chacra.
Volviendo al diario, de inicio, yo escribía mis columnas en mi computadora, luego la imprimía, se la llevaba a Carlos Artía quien me recibía cada semana y donde teníamos largas charlas, poco tiempo después, la tecnología perfeccionó nuestro trabajo y ya no era necesario llevar materialmente mi columna escrita dado que comenzó a perfeccionarse la comunicación por correo electrónico y ya no era necesario que yo me desplazara hasta le edificio del diario y tampoco ya no era necesario que se transcribiera el texto impreso al formato del diario, llegaba tal cual sería publicada. Todo esto simplificó el trabajo, pero a su vez perdimos el contacto semanal con Carlos y nuestras largas charlas lamentablemente se distanciaron.
Don Carlos se retiró haciendo uso de sus derechos jubilatorios y no muchos años después la ley de la vida se lo llevó, pero dejó en mí una profunda huella y siempre lo recuerdo con enorme afecto.
Desde hace años CAMBIO es dirigido por su director Julio Aguirrezábal con el que también mantengo una relación de afecto desde el primer momento que me vinculé al diario y esperemos, si las circunstancias lo permiten, que así sea por muchos años más.