Por el Dr. César Suárez
Memoria es un término que tiene amplias acepciones y cuando se usa esa palabra se refiere a marcas que han quedado registradas en algún lugar o de alguna manera y que hacen referencia a un acontecimiento ocurrido hace pocos instantes o a tiempos indefinidos que en ocasiones están al alcance cercano de cualquiera o están ocultos en algún recóndito lugar del universo y que algún curioso científicos saca a luz a través de complejas estrategias muchas veces imposibles de comprender para el común de los mortales.
Los seres humanos tenemos el privilegio de contar con un cerebro capaz de preservar recuerdos de acontecimientos personales de los cuales hayamos sido testigos, acontecimientos que quedan registrados en algún lugar de nuestro cerebro y que se pueden evocar ya sea por reflexión personal o por estímulos que refrescan acontecimiento vividos.
Si bien el propósito de esta columna no es explorar la mecánica de las neuronas, consultando en internet me recuerda que la información entra por los sentidos, (ojos, oídos, olfato, tacto, percepciones ambientales, sensaciones emocionales) e ingresa al cerebro, directo al hipocampo que actúa como una grabadora temporal de almacenamiento rápido, ahí se procesan durante el sueño profundo y luego se trasladan a la corteza cerebral donde quedan archivados en forma permanente, pero no necesariamente persisten por siempre, la no evocación temporal los va debilitando tendiendo a desaparecer o hacerlos confusos.
La memoria individual acompaña a cada uno en forma desigual y tiende a ser cada vez más esquiva a medida que progresa la vida adulta y termina por extinguirse con el final de la vida de cada individuo y no hay forma de rescatarla, aunque cada uno que ha formado parte de una determinada comunidad, su vida y sus vivencias quedan parcialmente sujetas en la memoria colectiva que se trasmite a los demás, pero en forma imperfecta y se va desformando entre versión y versión. Por todo esto, el hombre ha encontrado la manera de fijar parte de sus vivencias a través de la escritura, de la imagen fotografiada o filmada que preserva con más fidelidad objetiva lo que cada uno es, fue o ha sido y se puede acceder a la forma de pensar de personas que han vivido hace miles de años y registraron a través de la escritura su pensamiento aunque no necesariamente el contenido de sus reflexiones emerge de los textos con absoluta pureza dado que cada uno interpreta a su manera lo que quiso decir o quiso evocar aunque el texto sea siempre el mismo.
Pero hay otras memorias vinculadas a la huella dejada por determinados acontecimientos que logran rearmar una escena a través de la investigación de acontecimientos que no tienen testigos vivos, algunas muy antiguas que aporta la arqueología o investigaciones contemporáneas sin testigos o testigos ocultos, que por ejemplo, el detective explora buscando indicios en la escena de un crimen para dar con el o los autores, una suerte de puzle de piezas aisladas que al unirlas van recomponiendo esa memoria escénica.
La memoria individual, construye nuestra historia personal que nos acompaña en la intimidad de nuestras emociones, tan secretas tal como a nosotros lo decidamos y la memoria colectiva que va armando la historia de cada familia, de cada institución, de cada comunidad y de la humanidad toda a través de todos los documentos preservados, así como los vestigios que fue dejando el paso de la humanidad por el planeta tierra, fue dejando a través de los siglos.
Domingo 23 de Agosto, 2026 208 vistas