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Martes 30 de Junio, 2026 113 vistas

Peleas y pedreas : La violencia volvió a manchar al fútbol salteño: dos graves episodios que exigen respuestas

El fútbol salteño vivió un fin de semana para el olvido. Dos graves episodios de violencia, registrados en diferentes escenarios, volvieron a poner en evidencia una problemática que desde hace tiempo preocupa y que, lejos de encontrar soluciones, parece agravarse.
Pelea y pedrea en la divisional “B”
El primero de los hechos ocurrió en la cancha Carlos Ambrosoni, durante el encuentro correspondiente a la Divisional "B" entre Sud América y San Eugenio. En pleno desarrollo del partido se produjo una pelea entre jugadores, con golpes de puño y escenas que nada tienen que ver con un espectáculo deportivo. Sin embargo, lo peor llegó una vez finalizado el encuentro. De manera inexplicable, las parcialidades de ambos equipos abandonaron el escenario prácticamente al mismo tiempo, pese a que estaba previamente establecido que una de ellas debía permanecer dentro del recinto durante al menos diez minutos para evitar enfrentamientos.
Esa decisión terminó desencadenando nuevos incidentes en el exterior del estadio. Hinchas de San Eugenio protagonizaron una violenta agresión contra el ómnibus de IASA, arrojando piedras que provocaron la rotura de vidrios y del parabrisas del vehículo. En el interior viajaban personas mayores, mujeres y niños, quienes vivieron momentos de verdadero terror, viendo seriamente comprometida su integridad física. La intervención de la Policía fue necesaria para dispersar a los violentos y controlar una situación que pudo haber terminado con consecuencias mucho más graves.
Pedrea a ómnibus de Ceibal 
El segundo episodio ocurrió al finalizar la jornada, cuando un ómnibus que trasladaba simpatizantes de Ceibal fue atacado a pedradas por parciales de Gladiador. Ceibal había jugado en el Vispo Mari (Extremo Este), mientras que Gladiador disputó su encuentro en el Estadio Dickinson, ambos por la Copa de OFI. Al coincidir ambos grupos en un mismo trayecto, el vehículo que transportaba a los hinchas ceibaleños fue blanco de una lluvia de piedras.
Se trata de dos hechos extremadamente graves que deberán ser investigados a fondo por las autoridades competentes. 
Porque esta vez las piedras impactaron contra un ómnibus, rompieron vidrios y sembraron el miedo entre familias enteras. Pero si uno de esos proyectiles hubiera golpeado la cabeza de una persona, hoy el fútbol salteño podría estar lamentando una tragedia irreparable.El deporte debe ser un espacio de encuentro, convivencia y respeto. Quienes utilizan una camiseta como excusa para ejercer violencia no representan a ningún club ni al verdadero hincha. Es momento de actuar con firmeza para erradicar a los violentos antes de que sea demasiado tarde.