Por Carlos Arredondo
Debo confesar que me resulta muy simpático lo que hicieron Trump, Meloni y Milei, no porque sean santos de mi devoción -nada más lejos-, pero si por lo que ponen sobre la mesa del mundo occidental.
Por Carlos Arredondo
Me equivoqué y punto. Y debo dar la cara y reconocer mi equivocación.
En la pasada columna, cometí un error infantil, de esos que son imperdonables ya que se trata de un error de cuentas de primaria, pero lo cometí.