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Jueves 13 de Agosto, 2026 131 vistas

Más de un 20 % “en la sombra” y un desempleo en alza: la radiografía de la precariedad laboral que impacta en jóvenes

El Instituto Nacional de Estadística presentó su reciente Informe Diferencial del Mercado de Trabajo, una medición elaborada a partir de los datos recolectados por la Encuesta Continua de Hogares durante el primer semestre de 2026. El documento profundiza en el comportamiento del empleo en el país y va más allá de las cifras generales de actividad para poner la lupa sobre las desigualdades estructurales que persisten según el sexo, la ascendencia étnico-racial, el tramo etario y los años de formación alcanzados por la población activa.
PANORAMA DE GÉNERO
Al analizar los indicadores de inserción laboral según la identidad de sexo, el relevamiento oficial confirma una brecha persistente en la participación en el mercado de trabajo. Las cifras de actividad y empleo continúan mostrando un desempeño superior en la población masculina respecto a la femenina. A su vez, la desocupación golpea con mayor intensidad a las mujeres, quienes además registran mayores índices de subocupación e informalidad por la falta de aportes a la seguridad social, lo que evidencia obstáculos estructurales para acceder a puestos de calidad e ingresos estables.
DIVERSIDAD ÉTNICA
El desglose por ascendencia étnico-racial permite identificar brechas marcadas en el acceso al empleo formal. Al observar la distribución de la población activa según su autoidentificación, las personas de ascendencia afrodescendiente enfrentan tasas de desempleo sensiblemente superiores en comparación con el promedio nacional y con la población que se reconoce de origen blanco. Esta desigualdad no solo se traduce en mayores dificultades para conseguir trabajo, sino también en una mayor prevalencia del trabajo no registrado y precario.
BARRERAS JUVENILES
La edad constituye otro factor determinante para comprender la dinámica laboral en la sociedad uruguaya. El informe expone que el desempleo afecta de manera desproporcionada a la franja de jóvenes ubicada entre los 14 y los 24 años, segmento donde las dificultades para concretar la primera experiencia laboral formal mantienen elevada la desocupación. A medida que se avanza en los tramos etarios correspondientes a la edad central de la vida laboral, la ocupación tiende a estabilizarse, hasta comenzar a declinar gradualmente hacia la franja previa al retiro jubilatorio.
IMPACTO EDUCATIVO
La formación académica se reafirma como el principal filtro protector ante la falta de empleo y la precariedad laboral. Quienes cuentan con estudios universitarios, terciarios completos o posgrados registran los niveles más altos de empleo y menores tasas de desocupación e informalidad. En contraste, aquellos ciudadanos que apenas alcanzaron el ciclo básico incompleto o un nivel educativo menor muestran los índices más críticos de desempleo e inserción informal, lo que confirma la correlación directa entre el nivel de escolaridad alcanzado y las oportunidades de desarrollo profesional.