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Liquidación de la «Salteña» y versos para el «Salto Oriental»

El Presbítero Rafael Firpo en su obra “Historia del Salto Oriental”, refiriéndose a la enajenación de los vapores de la Compañía Oriental de Navegación a vapor “Salteña”, para integrar la “Escuadra de la Confederación Argentina» durante los enfrentamientos con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, y la liquidación de la compañía salteña en 1861, y los beneficios obtenidos por sus principales accionistas, nos relata lo siguiente: “…Cuando terminaron aquellos sucesos políticos que dieron lugar á las batallas de Cepeda y de Pavón , fue desarmada la escuadra argentina y entregada en depósito al gobierno de Buenos Aires.

El gobierno nacional tuvo que entregar á la Compañía Salteña, representada por Cabal, y del que era el principal accionista el General Urquiza, diez y ocho mil quinientas onzas de oro, en pago de los buques, de la escuadra de la Confederación á título de que pertenecían todos á la Compañía Salteña, dando lugar á los consiguientes comentarios este negocio bochornoso, más lucrativo para los que intervinieron en él que para la Compañía ya liquidada. Tal fue el fin de la primera Compañía Salteña de navegación que había sido fundada con tan lisongeros auspicios…”

Gran éxito comercial.

Aunque el período que brindaron servicio los vapores de la compañía «Salteña” en la carrera fue muy efímero, llegó sin embargo, a tener un gran éxito comercial en la época, llegando a transportar desde el 1 de febrero de 1860 al 31 de enero de 1861, 12.794 pasajeros en la línea del Uruguay y 15.072 en la del Paraná, lo que representa un promedio mensual de 1.068 viajeros para la primera y 1.257 para la segunda. Además, sus principales buques causaron asombro por sus progresos tecnológicos, rapidez y economía de consumo de carbón. El vapor “Salto” impuso la denominación “carrera” en las líneas de vapores fluviales, luego de desafiar por dinero al viejo buque “Menai” en la línea Buenos Aires – Montevideo, y posteriormente coronar la victoria al ganarle al lujoso vapor «Villa del Salto». El “Salto” llegó en 1860 a cruzar los rápidos del Salto Grande, realizando el viaje hasta la Asunción del Paraguay en 80 horas, su velocidad en la carrera fue reconocida en los principales puertos de la Cuenca del Plata. Y la Compañía Oriental de Navegación a Vapor “Salteña” , ayudó a colocar en un sitial de privilegio al “Salto Oriental” y sus progresistas vecinos, siendo conocidos en las principales villas y ciudades de los ríos: Uruguay, del Plata y Paraná, ocasionando la aparición de noticias y versos en los diarios de la época.

Versos para el Salto Oriental.

En 1859 don José A. Castillo, vecino de Buenos Aires, escribía unos hermosos versos, denominado “El Salto Oriental” y los dedicaba a sus honrados y laboriosos habitantes, siendo publicados en la Columna de Literatura Nacional del periódico “La Reforma” de Buenos Aires. Allí en los versos registraba todos los aspectos más importantes de la progresista población del Norte uruguayo, inclusive aquellos vinculados a la compañía de navegación y sus adelantados vapores.

EL SALTO ORIENTAL

Sobre la costas bañadas

Por el límpido Uruguay

Descuella el pueblo del Salto.

Foco de prosperidad.

Allí las artes florecen,

La riqueza es realidad,

Y el comercio su elemento

La ve rápido aumentar.

Su situación topográfica

Le es propicia por demás,

E impera en sus habitantes

La Santa fraternidad.

Allí, cuando la epidemia

Destruía la Capital

Sembrando en todos sus ámbitos

Hambre, luto y orfandad.

Unánimes ejercieron

La divina caridad,

Y suscripciones benéficas

Se ven por doquier formar.

Allí, cuando un edificio

Destruye el fuego voraz,

Y por tal golpe en sus víctimas

Lo ven llanto derramar.

Van a enjugarlo solícitos

Y con liberalidad

Remedian con mano pródiga

Esa desgracia fatal.

Allí, la educación pública

En escala colosal,

De su juventud demuestra

La vasta capacidad.

Y es un hecho muy palpable

Y abundante de verdad,

Que es hoy el pueblo del Salto

El mejor del Uruguay.

Dígalo su gran aduana

Que con noble magestad

Encierra en sus almacenes

Incalculable caudal.

Obra magna que revela

Aquella playa al pisar,

Que es un pueblo progresista

En el ramo Comercial.

Siendo innegable que honra

La Salteña propiedad,

Entre quienes se distingue

Su propietario Cabal.

Martínez, Tejos , Velázques,

Concepción, Trillo y Real.

Claverí, Sañudo y otros

Que no puedo recordar.

Sea nombres que á fe debieran

En marmóleo pedestal

Grabarse con letras de oro

Para la posteridad.

Y al frente de todos ellos,

El del noble militar

Que tal impulso al progreso,

Dio conservando la paz.

Aquellos embellecieron

El aspecto material

Con los grandes edificios,

Que hemos visto levantar.

Y este con un juicio recto

Y una muy sana moral

Desterró á todo malévolo

De su culta Sociedad.

Es su justicia su norte,

Su fin la legalidad,

Y su carácter modelo

De relevante bondad.

Por lo que lógicamente

Tendremos que confesar,

Que de pueblos Uruguayos

El Salto es el principal.

Allí, se eleva un teatro,

Donde con frecuencia van

Artistas que ha celebrado

La plateada Capital.

El drama, la ópera, el canto,

Pruebas, el baile, y demás,

Son diversiones comunes

Al culto Salto Oriental.

Su templo es obra muy buena

Y su gran capacidad

Ofrece á todos los fieles

Santos actos frecuentar.

Gracias á su digno cura

De una virtud ejemplar.

Cuyo celo religioso

Es notable por demás.

Allí banco monetario,

Sociedades de amistad

Y progreso, de estrangeros,

E ilustre club nacional.

Y recientemente vino,

Tanta grandeza á aumentar

De los rápidos vapores

La compañía actual.

Por cuyo comercio

Marcha con velocidad,

Gozando los transeúntes

Un cómodo navegar.

Sé feliz oh pueblo ilustre,

Mecido en la santa paz

Y serás el grande emporio

Del cristalino Uruguay.

Sigue en tus nobles ideas

De unión y fraternidad,

Y verás con rapidez

Tus riquezas aumentar.

Tu puerto será un gran llano

Donde gozoso verás

De mil naciones lejanas

Sus banderas flamear.

Y tu al mirar orgulloso

Tu grandeza colosal

Con acento noble y firme

Altanero les dirá.

Vedme pueblos, ayer era

Un campo sin cultivar,

Donde solo se escuchaba

Del coro el recio bramar.

Y soy de apuesta República

La segunda Capital,

Soy la joya mas preciosa

Del hechicero Uruguay.

Y á quién, preguntarán ellos,

Debes tal prosperidad?

“A mis nobles habitantes

Y á su virtud fraternal”.