miércoles 30 de noviembre, 2022
  • 8 am

El gran desafío es conectar los sistemas productivos con los consumidores

El Ing. Agr. Fabio Montossi, investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA); quién fue uno de los impulsores de lo que hoy conocemos como el Consorcio Regional de Lanas Ultrafinas del Uruguay (Crilu) dialogó con CAMBIO sobre qué puede pasar después del Covid-19, en el mercado de las lanas finas principalmente.
«He hablado con varios empresarios y hay dos visiones, una cosa es el sector alimentario porque comer va a ver que seguir comiendo y las oportunidades están ahí. En Uruguay creo que está la plataforma armada para lograrlo y después los productos que no son del sector agroalimentario, donde puede estar la madera como ejemplo o la fibra textil como la lana donde es otra realidad» dijo Montossi.
En un mundo donde la lana es el 1,2% del consumo total de textiles, aquellos productores procedentes de esta fibra van a «un mercado de nicho». El técnico explicó que se trata de un destino que se caracteriza «por consumidores de alto poder adquisitivo», por lo que señalo que particularmente no visualiza cambios en este mercado devenidos de esta situación. Montossi dijo que «ese grupo de consumidores y particularmente estoy hablando de lanas finas, superfinas y porque no ultrafinas, fundamentalmente van para el sector vestimenta».
Más allá de este destino en particular, el técnico de INIA recordó que a pesar del poder adquisitivo, «no es lo mismo estar cuando tu necesidad primaria es tu alimentación y salud, que como lo puede ser en otras situaciones donde además de cumplir y satisfacer las necesidades primarias que todos tenemos encima también algunos de esos elementos que hacen al abrigo y ahí elijo como me abrigo y que prenda quiero y de donde viene la prenda que yo quiero utilizar».
Para el profesional es muy difícil que se registre un cambio en la tendencia del consumidor final de este tipo de productos a causa del Covid-19, e indicó que «siempre van a haber momentos de suba y de baja de los textiles, van a ver situaciones donde la sustitución de los textiles ocurre por el precio del petróleo, lo sintético y también por el tema del algodón, pero vuelvo a decir que hay un grupo de consumidores sofisticados de alto poder adquisitivo donde estos temas tienen menor relevancia».
Apuntar a nichos de mercados con alto poder adquisitivo, también implica otras variables que hacen al producto y a una mejor colocación, como por ejemplo visualizar la lana como un producto natural en un concepto amplio, «se hace arriba de un animal que normalmente, aquí en Uruguay, está en un sistema productivo basado sobre campo natural, donde está prohibido el uso de hormonas, el uso de antibióticos (excepto por cuestiones terapéuticas), todo el tema de la inocuidad del producto y del uso de los pesticidas para el control de los parásitos internos».
Teniendo en cuenta lo anterior, el profesional dijo que «lo que tenemos hoy es una plataforma para el futuro». Montossi dijo que estos temas «van a seguir estando arriba de la mesa y estarán dándole el siguiente salto de valor a la lana, además de ser fina, de tener buen color, buena resistencia a la tracción, buen largo de mecha, etc».
Pero no basta con saber que tenemos esas condicionantes como productores de lana en el Uruguay, también hay que saber comunicarlo. «Uno de los grandes desafíos que tenemos como productores de alimentos o de fibras en el mundo es conectar los sistemas productivos con los consumidores» y dijo que no solo depende del diálogo comercial a través del precio del producto sino también del otro diálogo «que es el vinculado a alinear las creencias, las costumbres, los valores con respecto al ambiente, a los animales, etc.»