lunes 5 de diciembre, 2022
  • 8 am

A 65 años de su primer vuelo solo, Heber Rattín y su magnífica experiencia de 20.490 horas volando

Por Andrés Ferreira.
Heber Rattín, reconocido piloto salteño con 20.490 horas de vuelo recuerda como si hubiera sido ayer la primera vez que voló solo luego de que su instructor se lo permitiera, la Directiva del Centro de Aviación Salto y sus socios lo felicitaron a Rattín por haber cumplido el 21 de julio 65 años de su primer vuelo solo. A los 83 años de edad sigue volando, CAMBIO lo entrevistó para conocer de qué forma recuerda su primer vuelo, anécdotas y cómo supera los exámenes médicos a los que debe someterse para comprobar que está en óptimas condiciones de salud para poder seguir ejerciendo su profesión.
¿Cómo mira hacia atrás luego de tantos años?
– Han pasado los años y uno no se da cuenta pero pasan, se suman horas de vuelo, gracias a Dios con muy buena suerte, he procurado la seguridad ante todo ya que la vida de un piloto de eso depende. Me ha ido bien y me he cuidado, ahora se ven los resultados, después de tanto tiempo y horas de vuelo, puedo seguir volando y contando historias. Mi tío, Bautista Rattín que fue uno de los primeros 11 pilotos que tuvo Salto, dejó de volar con 75 años, le decían el viejo, hoy yo le diría nene.
¿Cómo mantiene su buen estado físico y mental?
– Me cuido mucho, la buena salud es fundamental en un aviador, si no está física y mentalmente preparado directamente no puede volar. Hay que mantenerse dentro de lo normal, yo me controlo siempre la presión por mi profesión pero también por cuidado personal. Antes de someterme a los exámenes me hago un hemograma para saber cómo están mis valores, por ahí abusé de algún asadito y puede subirme el colesterol, tengo que estar preparado porque no te perdonan nada, hay cosas que uno no puede hacer para mantenerse en buen estado.
¿Supera todos esos exámenes médicos?
– Por supuesto, cada seis meses los psicofísicos revisan cada área del cuerpo humano, ergometría, oculista, dentista, audición, peso, no se puede sobrepasar la grasa corporal, me realizan hemogramas completos, exámenes de colesterol, función del riñón y más. Es prevención, por ahí algo se descontrola y si se capta a tiempo puede ser controlado, por ahora sigo marchando bien.
¿Cuándo se recibió?
– Me recibí con 17 años ya casi cumpliendo 18, desde el primer vuelo sólo, se cumplieron 65 años el 21 de julio, pero el 21 de diciembre se cumplen 65 años de piloto, allí fue cuando me dieron las alas para poder seguir sumando estudios, licencias, categorías y habilitaciones.
¿Recuerda su primer vuelo?
– Lo recuerdo como si hubiese sido hoy, había un viento del oeste fuerte, un día cubierto con nubes queriendo entrar a lloviznar, estaba muy frio. Es inolvidable, se siente una satisfacción tremenda, no me asuste porque no me di cuenta que estaba volando solo, lo que sí me di cuenta es que el avión trepa más rápido porque lleva muchos kilos menos, que si te equivocas no te va a corregir nadie porque el instructor ya quedó en el suelo. Estar en ese momento, ser piloto, mirar hacia abajo y es increíble, miras lo que otros no ven.
¿Anécdotas de ese día?
– En ese tiempo nuestros aviones no tenían radio para comunicarse, mi primer instructor, Enrique Mario Franksoni caminaba con bastón. Yo sé lo que cuesta ser instructor porque lo soy, estar seguro que ese pichón de piloto se va a desempeñar bien en su primer vuelo no es fácil. Con 17 años mi instructor me dijo que estaba preparado para volar solo, que despegue y si él veía que todo marchaba bien me iba a hacer señas con el bastón para que siga, sino me indicaría que pare. Se aburrió de hacerme señas para que parara, cuando aterrizo me dijo que era un perro suelto de la cadena, ese fui mi primer vuelo. Después están los bautismos, que lamentablemente no se hacen más, te bañan con agua fría, caliente o con lo que sea, son rituales después del primer vuelo solo. Nos recibimos 5 pilotos juntos, el único que hoy en día continúa volando soy yo. Luego se recibieron dos más que completaban la tanda de 7 pilotos, entre ellos mi tío Atilio Tanoni que lamentablemente meses después sufrió un accidente fatal y falleció, pintaba muy bien para todo pero es parte de la vida, tras ese trago amargo mi madre me dijo que no me iba a pedir que no vuele más, pero sí que por favor me cuide y lo hice, me costó decir que iba a seguir volando. Hay otras anécdotas, he tenido que actuar de ayudante en un parto trasladando a embarazadas, son alegrías, tristezas y emociones que han quedado, pero siempre son satisfacciones por un vuelo más.
¿Mantiene la misma sensación al volar?
– Siento lo mismo que el primer día, la misma alegría, me siento libre.
¿Cada cuanto vuela?
– Ahora está todo muy quieto, si fuera por mí vuelo todos los días porque a esto no le llamo trabajo, siempre dije que me pagan por viajar, elegí esto porque me encanta, pero por diferentes razones ya no se vuela mucho, la pandemia es una de tantas, traslados de personas que ya no lo hacen, antes se volaba mucho porque no había tantos puentes, también es cuestión de costos, antes un avión costaba lo mismo que una camioneta de alta gama, hoy cuestan 10 veces más, hay menos aviones por ese motivo. Ahora con el virus la aviación está prácticamente parada, esperemos que esto cambie.
¿Desde chico ama los aviones?
– Cuando era chico veía un avión y me enloquecía, salía corriendo para verlo. A los 12 años ya trabajaba en el Centro de Aviación Salto, cargando combustible, aprendiendo mecánica y demás tareas del avión previo al vuelo, soñando con un día poder volar.
¿Qué palabras le dedicaría a su profesión?
– Hay muchas cosas que quedan para siempre grabadas, lo que no se puede olvidar nunca es que se tiene que respetar la atmósfera, la máquina, no se puede descuidar la aeronave ni el piloto que es el único responsable de que la aeronave llegue a un aeropuerto. No es buen piloto el que vuela en una máquina que no está bien atendida, es buen piloto el que se preocupa porque el avión esté en buenas condiciones, pueden haber fallas porque nadie está libre, yo las he tenido y las he superado porque aprendí mecánica aeronáutica, eso me ayudó mucho y me da tranquilidad, ante una falla sé muy bien si puedo continuar, si esa falla no se va a agravar y si puedo llegar a un aeropuerto y aterrizar. Aquellos pichones de piloto tienen que saber que un piloto es como un músico, es bien recibido en todos lados, no sé por qué, pero hay que tener mucho cuidado de no confundirse, un piloto tiene que respetar las líneas, debe comportarse como tal. Volé con presidentes y distintas personalidades de altos cargos en su momento, todos para mi fueron importantes. Hay que tener seriedad en el vuelo, responsabilidad, estar en condiciones y el piloto no debe hacer cosas para las que no está entrenado. Nadie es buen piloto, soñé con ser buen piloto y sigo soñando con serlo. Muchas veces vi el techo de mi casa y por razones meteorológicos no pude llegar, todo piloto debe saber que no se trata de llegar, sino saber llegar.