sábado 4 de febrero, 2023
  • 8 am

Familia Venturini, 52 años apostando a la calidad en la elaboración de embutidos artesanales

Por Mario Sancristóbal.
Nuestro departamento tiene, por suerte, una importante actividad comercial, rural e industrial que ha ido creciendo en importancia y volumen a lo largo del tiempo, llegando a trascender fronteras.
Muchas aventuras, que comenzaron como emprendimientos artesanales han crecido hasta convertirse en Industrias de alcance Nacional que generan una importante mano de obra para muchos salteños. Con motivo de la celebración de sus 52 años de actividad, visitamos a quien fuera fundador y durante muchísimos años titular de la empresa de Productos Porcinos Feniz y fue así que nos concedió una entrevista donde buscamos conocer además de la faceta empresarial, la del hombre jovial, padre de familia, solidario y siempre atento como lo ha sido siempre Héctor Venturini o “El Chino” como se le conoce.
LOS COMIENZOS
Casado hace 49 años con Mirtha Cincunegui, padre de 4 hijos, Carlos, Alberto, José Pedro y Mario y con 12 nietos en la actualidad. Hincha de Salto Uruguay (nos mostró una foto en una caravana de los tantos campeonatos conseguidos por el decano donde se lo veía al Chino manejando el camión de Productos Fenix, llevando a su lado a su hijo Mario y en el frente del camión iban sentados el Gringo Cavani y el Moncho León). Aficionado al ciclismo y sobre todo admirador de Federico Moreira, nos recibió con su amabilidad de siempre y fue así que entablamos una conversación inolvidable. Para empezar le preguntamos sobre sus comienzos en esta actividad y nos dijo que comenzó en calle Jose P. Varela 1021, trabajando en una carnicería que en ese entonces tenía permiso para elaborar embutidos y que quien fue su mentor fue Manolo Rodriguez, un ex funcionario de la empresa Urreta que se desvincula de esta firma y comienza a elaborar embutidos adoptando la marca Fenix. Su esposa, Mirtha Cincunegui lo acompañó desde siemrpe en la atención al cliente y en la vida a lo largo de la más de cinco dácadas de trayectoria. En un momento dado, dejó de lado la fabricación de embutidos y comienza a trabajar en Barbieri &Leggire, con el consentimiento y la guía de Rodolfo Leggire que le enseñó muchísimo de lo que es la vida del comercio y a trabajar con responsabilidad nos dijo.
ANÉCDOTAS Y VIVENCIAS
La charla se hace de ida y vuelta recordando anécdotas y vivencias que dejaron mucha enseñanza en la vida del Chino y que ha marcado una forma de trabajar en sus hijos que continúan en la industria tal cual los orientó su padre, buscando siempre mejorar la calidad los productos y teniendo siempre presente la calidad, con la mejor ecuación de costo beneficio para que los Productos de Fénix estén al alcance de todos. Volviendo a su extensa trayectoria nos contó que tres años después de estar en calle Varela se trasladan al local de calle Uruguay 1424 en el año 1970, donde allí comienza una etapa más industrial en cuanto a la producción sin dejar de lado algunos productos que hasta el día de hoy mantienen su identidad de producto artesanal. Actualmente en la línea Venturini.
“Para poder mejorar la calidad de los productos y además poder seguir creciendo estuve en Buenos Aires en el año 1970 haciendo cursos de elaboración de diversos productos y sobre todo visitando fábricas, siempre tratando de no dejar de lado la impronta personal y artesanal de Productos Fénix, pero haciendo que el proceso fuera más industrializado y por suerte siempre pudimos mantener ese equilibrio lo que nos deja muy conformes” nos dijo. En 1983 también estuve en centro América y en 1986 por primera vez en Alemania donde fue una gran plataforma para seguir creciendo.
CRECIMIENTO
“El éxito y reconocimiento hacia Productos Fénix siempre nos fue acompañando, nos decía el Chino y por eso fue que en año 2000 dejamos el local de calle Uruguay y nos instalamos donde estamos en la actualidad en Gobernador de Viana y Patulé lo que representaba un salto importante y un gran desafío, pero nuevamente gracias a que pudimos seguir y aun se siguen formando mis hijos estudiando y aprendiendo, seguimos manteniendo esa idea original de industrializar productos de manera artesanal e industrial pero con la misma consigna: la calidad. Y hemos tenido varios logros nos dice con orgullo, por ejemplo el haber sido los únicos del interior del país en haber sido elegidos por la OEA y GTZ (un organismo de promoción alemán que premia la excelencia en la calidad) para estar en varios cursos y Ferias Internacionales”.
UN CAMINO HEREDADO
En este tipo de actividad y supongo que será como en tantas otras, siempre se debe estar aprendiendo nos dice y recordó haber viajado a España para realizar cursos de Jamonería en más de una oportunidad , mientras nos señalaba alguno de los tantos Certificados que tiene colgados en las paredes de las Oficina de la Fábrica. Mis hijos han seguido por este camino y han realizado cursos en Alemania siendo el último de esos viajes durante el año 2019 que fueron a Alemania a la Feria Internacional IFFA , en esta misma feria se ha adquirido tecnología para seguir mejorando en calidad. Le preguntamos si en la actualidad, obviamente además de la tecnología, se marcan muchas diferencias en cuanto a la elaboración y nos dijo, por supuesto si tenemos en cuenta que en nuestros comienzos había que arreglarse con lo que había a mano”.
CONSOLIDACIÓN EN LA INDUSTRIA
Se suma a la charla su hijo Mario, que estaba atento escuchando hablar a su padre y nos deja un par de conceptos que vale la pena resaltar. Mario nos comenta, “siempre hubo artesanía en la elaboración de nuestros productos hasta el año 2000 que se vendían bajo la marca Fenix, cuando nos mudamos a esta planta industrial la marca Fenix pasa a ser una marca más industrializada de muy buena calidad. Se lanza la marca Venturini en esta nueva etapa tomando aquella identidad de producto artesanal y como ejemplo nos nombra: Lomito, Bondiola, Jamón Crudo, entre otras especialidades todos productos muy artesanales. Este proceso se sigue manteniendo hace más de 40 años”. Pero lo más importante que tiene esta empresa es la gente que trabaja con nosotros “capital humano”. Le preguntamos cuantas personas trabajan en la fábrica actualmente y nos dice Mario, de forma directa 70 personas y de forma indirecta más de 150, teniendo en cuenta distribuidores y demás nos dijo. Ahí interviene el Chino y nos cuenta, a lo largo de todos estos años hemos tenido varias generaciones de la misma familia trabajando en nuestra fábrica y recordó el caso de Ramón Jesús Xavier que comenzó trabajando cuando estábamos en calle Varela y se mantuvo con nosotros 40 y en la actualidad trabajan en la planta el hijo y el nieto o sea tres generaciones de esa familia están vinculados a nosotros en esta actividad”.
AGRADECIDO A LA VIDA
Con sus 80 años de vida, Héctor Venturini, nunca imaginó que aquel emprendimiento de calle Varela muy precario podía llegar a convertirse en lo que es hoy una industria tan importante a nivel nacional y dejó un mensaje para aquellos que tienen en mente dedicarse a realizar alguna tarea. “Cuando alguien decide comenzar con una actividad debe tener en cuenta que esa es una opción de vida y además de dedicarse a esa actividad debe sumarle inquietud, trabajo constante y sobre todo formarse para seguir creciendo y aprendiendo. Una de las mayores alegrías que me dió la vida además de poder formar mi familia y que mis hijos sigan vinculados a esta actividad fue poder ayudar a mi madre y hermanos en su momento y eso no tiene precio”.