Lunes 14 de junio, 2021
  • 8 am

Fracturado, remató las carreras del 1º de mayo

El sábado pasado se realizó una de las jornadas clásicas del Jockey Club Salto. Como en todo 1º mayo el Hipódromo Salteño albergó numerosas carreras, aunque no se haya vestido de fiesta por cumplimiento de protocolos. Heber Guido, handicapper y rematador, también vivió un día especial, aunque por un accidente dr tránsito trabajó fracturado.
-¿Qué sucedió?
-Iba al hipódromo con mi mujer en la moto y en avenida Rodó en una frenada en pedregullo la moto se fue y caí. Apoyé el cuerpo con el codo al caer y me fracturé. Seguí, trabajé todo el día quebrado en el brazo izquierdo, el de tener el micrófono. No tenía ni ganas de bajar el martillo con el dolor que sentía. Me atendió la doctora de la ambulancia, no me dio inyectables porque como los remates se hacen al aire libre, con el sol me iba a dar sueño o hasta desmayarme, entonces tomé analgésicos de pastillas que me calmaron un poco. Luego me dí la inyección pero tuve que ir a emergencia. Tendré 90 días de quietud.
-¿No vas a poder trabajar en las próximas carreras?
-Voy a trabajar sí, si trabajé quebrado… Me cuelgo el micrófono y no habrá problema.
-¿Más allá de ese percance, fue una buena reunión para el turf la del sábado?
-Sí, la verdad que nadie la esperaba tan buena, por el juego que hubo, que casi llegó a 700.000 pesos, sólo con los propietarios, por protocolo. También fue buena por la caballada, porque creo que hubo sólo dos o tres borrados en toda la jornada (once pruebas), pero igual entraron los suplentes.
-¿A qué se atribuye el buen nivel de apuestas en un momento económico difícil?
-No sé. Pero siempre que hubo crisis el juego aumentó. Pasa no sólo en el turf, también en otras casas de apuestas, históricamente. En cambio, cuando hay buena situación económica el juego baja. Pero en el caso del 1º de mayo creo que fueron las ansias de los propietarios por carreras después de mucho tiempo. Ahora para el 6 de junio estamos recibiendo llamados de Durazno y Soriano para venir a correr, porque no hay carreras en ningún lado. Se hablaba de que las pencas se iban a habilitar en junio, pero ahora parece que no va a pasar hasta diciembre, porque es una actividad que no tiene un aval, entonces es difícil. En el Jockey Club tenemos por protocolo de Cecoed una planilla con propietarios, además jockeys que están por Banco de Seguros, compositores, peones.
-¿No se maneja generar apuestas por internet?
-Creo que hubo alguna propuesta pero se decidió que por ahora siga todo como está. Y así funcionó, fijate que hubo $9.000 de apuesta por caballo en promedio, cuando en el Sistema Integrado Nacional (SINT) a veces no se llega a esa cifra de un ganador. Acá y en Pay-sandú a la gente le gusta mucho el remate, jugar mirando la pizarra, porque con un totalizador el propietario apuesta y achica su propio dividendo. En el remate es distinto, porque se va viendo lo que paga el caballo. En Paysandú la gente pedía a gritos el remate, pero el SINT obligó a sacarlo.
-¿El éxito de la última reunión genera expectativa para la próxima?
-Sí, aparte hubo gente que no se pudo anotar porque la inactividad hizo que a algunos les faltara tiempo de prepararse. Además me han llamado para categorías que acá no hay pero no podía armar sólo con los de afuera, quizás para las próximas pueda ser. Hay mucho interés, no por lo bonito sino porque no hay en carreras en otros hipódromos. Sacando los del SINT, Salto es el único que está habilitado, porque el resto se paralizó.
-¿Qué objetivos hay para el resto del año?
-Esta comisión, que hace seis años que está y y sigue hasta noviembre, viene haciendo una reunión por mes. El 25 de agosto tendremos la otra jornada clásica y la aspiración es que podamos hacerla con público, como el año pasado. Siempre fue 25 de agosto de Salto, Florida y Colonia, pero Colonia absorvió a Florida, y los 1º de mayo en Salto y San José, pero en San José prácticamente no existe desde antes de la pandemia, igual que Fray Bentos y Mercedes.
-¿Cómo está el JCS económicamente?
-Mal no está, pero se sobrevive a la circunctancias. Recuerdo viejas épocas en las que se le debía a las imprentas, a las barracas, al gasolero para el tractor. Hoy se está al día en todo. Y hay conformidad con el resultado de la última reunión y en mi caso también, me dejan trabajar con total tranquilidad. De rematador uno se desentiende luego del trabajo, pero de handicapper, que arranqué de cero otra vez, es una tarea distinta, uno tiene que estar al tanto de todo.