Martes 17 de mayo, 2022
  • 8 am

Salteña radicada en Argentina cuenta como ha sido vivir estos últimos 2 años con la pandemia

Por Mario Sancristóbal
Varias frases servirían para comenzar esta nota, y quizás la primera sería, “Las comparaciones son odiosas”, a la que le agregaríamos, “pero necesarias, para poder valorar lo que tenemos”. La segunda frase podría ser, “A los uruguayos nunca les conforma nada”, y quizás esta sea una frase que se utiliza mucho, pero que genera muchas opiniones distintas y todas pueden ser muy valederas. Sin embargo, en esta oportunidad, ambas pueden ser utilizadas, para conocer como ha sido la vida de una salteña, que con su familia está radicada en Argentina desde hace muchos años y nos realiza una breve descripción de cómo han sufrido, y aún sufren, las complicaciones que ha generado esta pandemia.
CONFINAMIENTO OBLIGATORIO
Sheila Kemayd, está casada con Fernando, y son los padres de, Lucía, Camila y Herminia, que se radicaron en febrero del año 2005 en el país vecino, residiendo primero en Buenos Aires y en el 2017 se trasladaron a Paso de los Libres, y nos comenta: “Esta pandemia nos ha afectado en muchos aspectos. Aquí donde vivo, en Paso de los Libres, Provincia de Corrientes, tanto la provincia como el municipio llamaron a confinamiento obligatorio en la primera quincena de marzo de 2020.Desde ese momento, la vida de la ciudad cambió y la nuestra aún más. Teníamos horarios para ir al supermercado, controles policiales cada 2 cuadras, no podíamos movernos a más de 10 cuadras a la redonda de nuestro domicilio, así que había que llevar el documento para evitar inconvenientes o multas. Las medidas a nivel nacional nos perjudicaron en el tema laboral, algo que hasta el día de hoy no ha mejorado. Creo que estas medidas nos protegieron físicamente, pero emocional y económicamente nos han perjudicado muchísimo.
MEDIDAS EN URUGUAY
“Cuando veíamos en las noticias, las medidas en Uruguay, deseábamos de corazón que la gente tomara conciencia del privilegio que tenían de seguir trabajando y moviéndose libremente, pero además, de la enorme responsabilidad que eso implicaba”, sostuvo. “La economía aquí en 2 años se afectó de tal manera, que hacer un viaje a Salto para ver a la familia (algo que habitualmente hacíamos) hoy es imposible. Los costos son altísimos y aún cubriendo los gastos de movilidad, los hisopados obligatorios de ambos lados hacen que sea imposible hoy poder ir. Hace 2 años que no podemos abrazar a nuestros seres queridos y si miramos al futuro, creo que pasará mucho tiempo antes de volver a verlos en persona”.
SE BAJÓ LA GUARDIA
“Cuando se liberaron algunas restricciones, la gente bajó la guardia, y comenzaron a reunirse sin ningún tipo de cuidados. La vacunación no es estable y quienes estaban vacunados, creyeron estar inmunizados y comenzaron a circular sin cuidados mínimos, sin usar tapabocas, sin distanciamiento o desinfección, y aquellos que habían tenido covid actuaron de igual manera. Eso creó una explosión de contagios y muchos que no habían querido vacunarse comenzaron a hacerlo, por eso, a la fecha, casi toda la población tiene 2 dosis y un alto porcentaje tiene las 3. Sin embargo en las últimas semanas pasamos la barrera de los 1.000 casos y esa situación deja en claro que debemos seguir cuidándonos”, dijo.

Foto: Sheila junto a su mamá que reside en Salto.