sábado 1 de octubre, 2022
  • 8 am

INIA realizó la primera liberación de Tamarixa radiata en Uruguay

Como es de público conocimiento el HLB (Huanglongbing) es una enfermedad del citrus que puede terminar con la producción de fruta fresca en poco tiempo y hasta el momento no existe tratamiento que permita curar las plantas infectadas, por lo que el final es la eliminación de la plantas cítricas. Esta problemática está presente en los países fronterizos, tanto en Brasil como en Argentina y las pérdidas económicas son muy importantes, además de concentrar la producción, eliminando a los pequeños productores.
Uruguay es libre de la enfermedad, por lo que se han tomado medidas de control en las fronteras, así como un plan de saneamiento del citrus en el país, a través de la producción de semillas certificadas y los controles a nivel de los viveros. Sin embargo en el país está presente el vector transmiso de la enfermedad, la Diaphorina Citri, que de por sí no es un problema para la citricultura, pero de ser infectada transmitiría rápidamente la enfermedad.
Desde el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en forma conjunta con la Unión de Productores y Exportadores Frutihortícolas del Uruguay (Upefruy) y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, han venido trabajando en un proyecto de producción de «Tamarixia Radiata», que es un enemigo natural de la Diaphorina Citri, por lo que permitirá realizar un control biológico del vector.
El jueves 10 de febrero, INIA procedió a la primera liberación a gran escala de Tamarixa radiata en Uruguay para el control biológico de Diaphorina citri, en predios citrícolas de la zona norte del Uruguay.
El objetivo del proyecto, además de realizar el control del vector, permite dar respuesta a los mercados internacionales para fruta fresca que tiene Uruguay, en cuanto al uso de productos químicos para el control del vector, ya que la utilización de este tipo de productos será reducida sustancialmente.
La distribución, que comenzó en la zona de Salto, se continuará realizando en varias zonas del país de forma sucesiva, buscando cubrir el área donde se detecte la presencia del vector.
Se sostiene por parte de los impulsores de este proyecto que «esta iniciativa constituye un hito para la citricultura y para el país, ejemplo de aplicación de biotecnologías orientadas a un manejo respetuoso e inteligente de los recursos naturales, con énfasis en preservar la inocuidad del producto final».