jueves 6 de octubre, 2022
  • 8 am

Los perros de armando: Mucho hablar, poco hacer

De un tiempo a esta parte se han registrado muchísimos ataques de perros al ganado, particularmente ovino, a lo largo y ancho de todo el país dando pié a discusiones sobre qué hacer para enfrentar el problema ocurriendo protestas de un lado incluso llevando a ovejas malheridas a las puertas de las autoridades nacionales responsables del asunto y del otro lado otros que defienden el no sacrificar a los perros responsables de las matanzas.
Me resulta particularmente llamativo el uso de diferentes reglas para medir lo mismo pero cambiando el criterio en función de las circunstancias, aunque es verdad que ahora ya no es tan así tendríamos que recordar cuando los encargados de zoonosis hace unos años casi obligaban a la gente a sacrificar su perro si este tenía leishmaniasis argumentando disparates como decir, es el perro o los niños, siendo que es una enfermedad totalmente controlable pero ese es un tema para luego abordar. De esta manera se mataron perros por cantidad y casi nadie protestaba pues como le hacían creer a la gente que era una razón sanitaria en función del bienestar de la población, tócale manija nomás.
Entonces tener que matar perros por una razón arbitraria es correcto ya que implica el bienestar general pero hacerlo por una razón lógica por el bienestar de la población del campo que ve como dañan su ganado eso requiere de un estudio, discusiones con los actores y la habitual argumentación de quién no quiere poner manos a la obra.
Amo los perros, sin dudas no me sería fácil vivir sin uno pero, a ver, ponerle un chip, hacer charlas informativas y demás no va a solucionar el problema, cuando el problema son los jabalíes matando ovejas nadie duda de que hay que cazarlos, aunque poco importe que muchos perros de los que se usan terminan destrozados en la tarea, pero si el que mata ovejas es un perro ahí ya no.
Si lo que se quiere es atraparlos vivos es tan fácil como poner jaulas trampas con cebo en el campo, pero después habrá que encontrar quien se haga cargo de los perros atrapados y ahí empieza otro problema.
A ver, si en la ciudad hay barrios en los que los perros vagan libremente, atacan a otros perros e incluso personas, ocasionan accidentes de tráfico y nadie hace nada del punto de vista práctico teniéndolos casi al alcance de la mano, mucho menos se va a hacer en el campo con las dificultades que esto ya trae.
Me ha tocado modificar conductas predatorias en perros que atacaban al ganado, lo he logrado y me siento muy satisfecho ya que evité el sacrificio del perro, que era la opción si no tenía arreglo, pero hay que ser realistas, si el perro no tiene dueño nadie le va a proveer la solución y los que siguen sufriendo son los dueños de las ovejas mayormente.

Armando Guglielmone
Adiestrador, educador etólogo.
Contacto 098 539 682