sábado 1 de octubre, 2022
  • 8 am

“El yoga es una disciplina que tiene sus beneficios pero requiere constancia, voluntad y entusiasmo”

Por Melisa Ferradini.
Concentrarnos en el aquí y ahora, desprenderse del estrés de la vida cotidiana y mover el cuerpo guiándonos por nuestra respiración: todo esto es posible gracias al yoga. Además, también mejora la relación que tenemos con nosotros mismos y con los demás, y refuerza nuestro sentimiento de comunidad. Esta disciplina milenaria no consiste en intentar ser el mejor, sino en el propio crecimiento y desarrollo de cada uno. Carolina Lanza tiene 54 años. Da clases como Instructora de Yoga desde el año 2019. Actualmente dicta clases en el centro holístico SHAMBALA ubicado en calle 19 de abril 2135, junto a su amiga Carolina Torterolo. Ha realizado cursos de maestría de Mindfulness y de yoga para niños. Entre las 2 apostaron a ese emprendimiento. En esta entrevista Carolina nos cuenta su historia con el yoga, su experiencia como instructora, sus inspiraciones e incluso nos habla apasionadamente sobre lo que está realizando en sus clases.
-¿Qué motivos encuentra para animar a cualquier persona a practicar yoga?
– Yo te diaria que muchísimos. Porque tiene que ver con todo lo que nos aporta esta disciplina para generarnos bien – estar entendiendo esto de lo psíquico, físico y espiritual. Cuerpo, mente y espíritu. Primero conocernos más por dentro, segundo presentirnos y tercero a aprender a dominar la mente. Vivimos en un mundo muy convulsionado, acelerado. Hemos perdido la capacidad de analizarnos. De mirar hacia adentro. De volvernos más conscientes, de vivir en el aquí y en el ahora. No tan preocupados de un futuro que ni siquiera tenemos la certeza que va a ocurrir. Mucha gente angustiada por el pasado que ya no lo podemos cambiar ni tampoco borrar. El yoga es una disciplina y como tal requiere constancia, voluntad y una cuota de entusiasmo. Yo siempre les digo a mis alumnas que magia nadie puede hacer. Es una tarea que si bien uno se convierte en el guía la persona que va a practicarlo debe poner de si una cuota de voluntad y de entusiasmo. Su práctica genera cambios en nosotros: nos vuelve más serenos, más ecuánimes y algo que para mí es muy importante nos permite conocernos. A nivel físico; alivia las tensiones, mejora la postura, fortalece el sistema muscular, endócrino, permite un mejor dormir, etc.
-¿Desde cuándo practica yoga?, ¿Cómo descubrió que podría ser bueno para usted?
-Mi primer contacto con el yoga fue a través de libros que mi padre tenía en su biblioteca. Amo leer vengo de una familia muy lectora. Alrededor de los 20 años. Después me fui a estudiar a facultad y durante esos años quedaron ahí. En Montevideo fui a algunas clases de yoga invitada por un amiga. En el 2010 comencé la práctica y me enamoré. Sentí que ese espacio me ayudaba a conectarme con mi interior. La práctica me generaba mucha paz y con el tiempo comencé a cambiar la perspectiva de la realidad. Eso ha sido fundamental. Comencé a unir lo que sentía con lo que pensaba. Cuando sentí que esa realidad me hacía sentir más liviana y mucho más yo. Comienzas a linear el pensamiento con el sentimiento.

“El yoga nos permite conocernos y eso genera paz y armonía”

-¿De qué forma influye el yoga en nuestra salud mental?
-Gran tema. Hoy por hoy la ciencia ya ha demostrado. La neurociencia que todo nuestro sistema neuronal no es rígido. Que podemos de alguna manera modificar ciertos aspectos de la mente. Los surcos neuronales que redundan en nuestro comportamiento. También está demostrado a través de los médicos, personas de la ciencia y psiquiatras los recomiendan. Así que el yoga desde la meditación puede producir cambios impresionantes en nuestra mente y en nuestro comportamiento. Por supuesto también en nuestro estado físico. Somos un todo. Nuestros pensamientos terminan impactando en nuestra salud física. Es súper recomendable y es sano. En mis clases por lo general comenzamos cultivando la introspección, son pasos a seguir. No podemos pretender sentarnos y ponernos a meditar. Para meditar necesitamos pasar por la introspección, luego a la concentración y después continuar con otros pasos más. El yoga nos permite conocernos y el permitir conocernos nos genera paz. Permite trabajar lo que no nos gusta. Para poder aceptarnos y para poder amarnos.
-¿Cómo se convirtió en instructora de yoga? ¿Qué es lo que más le gusta de esta actividad?
-Una profesora muy querida que es Andrea Semenchuk, yo iba a clases con ella y me invitó a un grupo que se estaba formando en yoga Sol y Luna. Con Luciano y Romina que venían de Concordia de una filial que esta patentada y reglamentada. Venían y nos daban clases para el taller para ser instructora. En ese momento quería aprender y emparame más. Sigo buscando, sigo leyendo y sigo aprendiendo. Y sigo descubriendo un camino de sabiduría muy basto y muy rico. Lo que más me gusta es escuchar cuando las personas me dicen…hay dormí tan bien. Esto me hace tanto bien. Siento que puedo sacar la angustia, me dicen. Yoga no es ejercicio físico, en la gimnasia uno libera energía y terminas agotada. En yoga uno libera la energía negativa, destraba los chacras los activa y uno se llena de energía universal. Me gusta el contacto con la gente, me gusta escuchar a la gente.
-¿Cómo es un día normal de trabajo en su vida?
-Me despierto a las 6 de la mañana. Hago mi meditación y a las 7 de la mañana me voy al centro Shambala que tengo con una amiga muy querida Carolina Torterolo. Donde impartimos varias técnicas de sanación. Yo me dedico a todo lo que tiene que ver con el yoga, la meditación y otras actividades que realizo. Trabajo también en una empresa local en el rubro ventas. Tengo un descanso sagrado al mediodía y luego vuelvo al centro a dar clases.
-Detrás del yoga hay una filosofía de vida. ¿De qué forma ha influido en sus propias perspectivas de vida?
-Influyó en mi manera de verme y de ver el mundo. No es poca cosa no. De aceptarme y de trabajar para cambiar todo lo que no me hace bien. Esto es una tarea constante. Somos seres humanos. Nadie es perfecto. Todos tenemos cosas para cambiar y además estamos en permanente evolución, cambios. Llámese como quiera. Es un trabajo de día a día, como bañarte, como cepillarte los dientes. Es estar atento a tus pensamientos, a tus emociones, a lo que sentís y a lo que quieres. Me convirtió en una persona que vivo sin prisa. Vivo mucho más liviana. Trato de vivir el presente. Disfruto de todo lo que me rodea y disfruto cada día de mi vida. Eso me hace muy feliz. Soy una persona feliz.
-¿Qué efecto tiene el yoga sobre la forma que tenemos de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos?
-Te vuelves más compresivo y más compasivo. Aprendes a no juzgar tanto y a no juzgarte tanto. Aprendes a deshacer muchos patrones impuestos desde que éramos niños. Hay que buscarse un poco en nuestro interior y perder el miedo. A través del yoga aprendemos a tolerar más, a escuchar. Hay gente que no sabe escuchar. El yoga te enseña a no ir en piloto automático. Te permite sentirte y escucharte y eso es maravilloso. Te permite tener relaciones más sanas, más sinceras donde no te atormente nada. Te permite con pasión lo que sentís y lo que piensas. A través del yoga aprendí a contenerme mucho más. A tratar de no lastimar a las personas. En eso trabajo todo el tiempo.

Instructora de Yoga, Carolina Lanza.

Movistar – 19/09/22 al 19/10/22

En clase de Yoga

Junto a su compañera del Centro SHAMBALLA