miércoles 30 de noviembre, 2022
  • 8 am

El acompañante terapéutico está al servicio de toda aquella persona que lo necesite

Por Melisa Ferradini.
El acompañante terapéutico es un agente de salud que ha sido capacitado y entrenado para ocupar un rol claramente determinado en el tratamiento de pacientes agudos o crónicos, que opera desde un abordaje psicoterapéutico, en forma articulada con el profesional o el equipo terapéutico que lo indicó. Nunca trabaja en forma aislada, sino con un equipo terapéutico. El acompañante complementa la función y el quehacer del psicólogo, médico o psiquiatra, siendo coordinado por éstos y siguiendo sus consignas e indicaciones. Su función se va precisando en base a una estrategia adecuada para la singularidad de cada paciente y de la situación que esté atravesando. Para ello se insertará en su vida cotidiana, compartiendo con él “mundo”, su cotidianeidad. Cecilia Rivas tiene 51 años. Realizó la primaria en la Escuela No. 2 Etelvina Migliaro, luego la secundaria la curso en el Liceo No. 3. Estudió en la Facultad de Derecho durante 2 años. Más tarde cuando decidió comenzar este camino se preparó en Operador Terapéutico en Adicciones. También lo hizo en Educadora Psicosocial Especialista en Adicciones, Especialista en Consumo Problemático y Familia. Llevó a cabo la Capacitación Internacional en Consejería en Adicciones Nivel 1 y 2. También ha realizado el Primer Nivel en Clínica de Inclusión al Deporte. En esta entrevista Cecilia, que es acompañante terapéutica nos enfatiza que la vocación de servicio hacia los demás es la clave para transformar la vida de las personas.
-¿Cómo fue que se decidió a ser acompañante terapéutico?
-En realidad después de haber buscado en otras profesiones que no le encontraba sentido me doy cuenta que el realidad mi vocación es de servicio. Elegir el acompañamiento terapéutico en adicciones viene por una historia de vida que en realidad este partió de una adicción que pase. El tema de la bulimia y de la anorexia. Lo cual realicé tratamiento en una clínica en Montevideo. Esto ya hace 20 años atrás. Eso despertó en mí una vez que salí de esto. Ese deseo de servicio nació ahí. Quiero dejar bien claro que el haber tenido una adicción y haber pasado por ella no te habilita a trabajar en ello. Eso nosotros lo señalamos con mucho énfasis. Que junto con eso el haber pasado por esa experiencia, si o si se necesita una formación constante. Eso es lo que nosotros hacemos mucho hincapié.
-¿Cuáles son las cuestiones importantes a tener en cuenta en el acompañamiento?
-Lo primero es tener la vocación. De acompañamiento terapéutico no trabaja cualquiera. Es un trabajo bastante sacrificado. En donde no tenemos feriados. Estamos al servicio del que nos necesita. Siempre marcando en todo lo que tiene que ver con el tratamiento, el tema de los límites. Se basa en un tema de cómo es un trabajo diferente realmente lo tienes que sentir.
-¿Qué líneas de trabajo emplea en su labor?
-En cuanto a la formación a nosotros nos forman con el modelo de trabajo de Minnesota. Es una organización que hay en muchos países de América Latina y el mundo. La formación es integral. Nosotros tenemos que tener formación en muchas áreas. En el tema suicidio, el farmacológico, en el tema parejas, deporte y otros. Tenemos que tener una formación integral en todo eso para poder trabajar y aplicar el tema de las adicciones en diferentes ámbitos. En cuanto a la formación de tratamiento, estamos formados en diferentes líneas. En diferentes programas, en diferentes maneras de encarar la adicción. Nosotros lo que buscamos sobre todas las cosas como terapeutas, es la adhesión al tratamiento. Nosotros entendemos que para lograr una adhesión de las personas al tratamiento que es lo más difícil, necesitamos de todo y de todos. También está el compromiso de la persona de querer salir de esa situación. Es lograr que apuesten a una vida mejor libre de adicciones. Sobre dejar claro que la adicción es una enfermedad. Es una emergente de determinadas situaciones. No tiene una sola causa pueden ser múltiples situaciones. Es muy importante el trabajo que una realiza con la persona y la familia o con la red de contención que se puede llegar a armar.
-¿Cómo se hace y se establece un vínculo fuerte y estable?
-Nosotros como terapeutas también tenemos apoyo terapéutico. Tenemos que separar situación que no son propias, son de la personas que está pasando por el tratamiento. Muchas veces el tema de caer. La no adherencia, las recaídas que no son por ser un mal terapeuta. Hay que aprender a separar un poco. Es muy difícil no traer a todos los adolescentes a casa, o el estar preocupados y no pensar. No pensar todo el tiempo en los que están realizando un tratamiento o en las diferentes situaciones que se te presentan. Es muy difícil porque uno tiene una sensibilidad muy especial.
-¿Qué perspectivas se plantea frente a una situación concreta?
-Para mí cada persona que llega con una problemática de esta para mí es un gran desafío y una enorme responsabilidad. Más allá que vivo de mi trabajo, para mí es un actitud de vida. Es como buscar, estudiar mucho. Buscarle la vuelta intentando por muchas áreas. De que esa persona viene buscando un cambio. Buscando una ayuda y cada persona que llega uno tiene el compromiso. Esas ganas de tratar de que lograr transmitirles las herramientas nada más y nada menos para tener una vida mejor. Entender que por muchas situaciones que nos pasan en la vida no venimos ni a lastimarnos ni a vivir con culpa. Apostar a la vida y a una vida sana.