sábado 4 de febrero, 2023
  • 8 am

La columna infiltrada

LA VIDA DE NOSOTROS

El ex fiscal de corte Jorge Díaz escribió dos tuits polémicos que solo suman desconcierto, por quien lo dice y por ser quien fue, Fiscal General de la Nación. En el primer tuit dijo:

Artículo 12. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra y su reputación. Declaración Universal de Derechos Humanos.

¿Quién y con qué motivos tiene acceso a nuestros datos personales?

Tuit 2: ¿Quién y con qué motivos nos vigila a través de cámaras públicas y privadas, tiene acceso a nuestros números de teléfono, a nuestros registros de comunicaciones entrantes y salientes y al contenido de las mismas?

¿Quién vigila al vigilante?

¿Quién controla al investigador?

Ese disparador nos llevó a compartir con los lectores parte de un trabajo del periodista y escritor Álvaro Alfonso para el libro “La Vida de Nosotros”

HABLA POR CARVE O EL ESPECTADOR

El testimonio, sin pelos en la lengua, del líder de la CAP-L, senador Eleuterio Fernández Huidobro sobre el tema de las escuchas telefónicas, es concluyente.

El dirigente político había abordado este asunto en un reportaje concedido al autor hace una década y que fuera publicado en el semanario “Tiempo del mundo” el 23 de noviembre de 2000. Fernández Huidobro afirmó en aquella ocasión:

Sí, yo me siento controlado, eso ni que hablar. Como cualquier político uruguayo. Tenemos los teléfonos intervenidos, tenemos microfonados los lugares donde nos movemos, nos siguen, controlan nuestros movimientos. Pero no es coronita, ni privilegio del ex tupamaro. Me parece que debe haber senadores y diputados blancos a los que también les escuchan las conversaciones, los siguen. Creo que hay que tener un control civil mucho mayor sobre los servicios de inteligencia, pero creo que hay servicios de inteligencia no conocidos también, que actúan en este país. Por supuesto que las agencias extrajeras actúan casi todas y hay servicios particulares. Hay mucha privatización, hay policía privada.

Le voy a decir más, creo que hay también militares vigilados, microfonados, con los teléfonos pinchados; periodistas por supuesto. No es un problema para mí sol. No sé si mal de muchos consuelo de bobo. Es un mal de muchos”, ironizó uno de los fundadores del MLN-Tupamaros.

Pero Fernández Huidobro fue nuevamente consultado para este libro el 13 de julio de 2010:

Parto de la base que sigue igual. En especial ahora que hablo por celular, estoy hablando públicamente, y el que considera que cuando habla por celular habla privadamente es casi un suicida.

Toda la población debería saber y habría que informarle que cuando habla por celular está hablando al aire, públicamente…

Estoy muy bien asesorado por otra parte, como además es muy fácil con los teléfonos celulares, los teléfonos viejos de línea son un poquito más difícil, pero no tanto. El que habla por celular debe saber que habla como si lo hiciera por radio Carve o radio El Espectador; lo escucha el que quiere.

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Ahora veamos qué actitud siguieron los ex presidentes de los partidos tradicionales durante su actuación en el gobierno con las escuchas telefónicas.

Batlle dijo: “Nunca me inhibí. Las comunicaciones telefónicas siempre las mantuve abiertas. Es como dicen en el truco, el que nada tiene pronto juega. Nunca tuve ninguna maquinación de ningún tipo, ni política, ni de ninguna naturaleza, siempre he dicho lo que he sentido y lo sigo diciendo por teléfono, por la radio, por la televisión, hablando con Ud. personalmente.

He sido siempre así y no iba a cambiar en la Presidencia de la República, al punto de que, como el caso de Bloomberg me engañaron, es notorio que me engañaron, me mintieron, hicieron uso de mi buena fe. Una persona que es genéticamente liberal como soy yo, parto de la base que el otro es inocente hasta que se demuestre la culpabilidad y cuando tuve el altercado con el periodista, me lo provocó, sabiendo que soy una especie de caldera de lata y me caliento rápido aunque después me tranquilizo… El hombre me dijo: Esto es una conversación particular, esto no está grabado. Nunca se me ocurrió exigirle que me mostrara lo grabado… Me pareció que era una violencia a sus derechos, de su libertad de expresión y periodística…

Luis Alberto Lacalle, en tanto, adujo que “Uno no piensa en clandestino, es como el que ha vivido toda la vida en el campo, le cuesta concebir el mar, mucha agua, ¿mucha qué? Como esta laguna, no más. Entonces el que tiene la conciencia de la clandestinidad actúa como actúa una persona de bien, sinceramente y confiándose en ciertas reglas que lamentablemente en aquel tiempo y ahora peor que nunca por los medios se violentan, que es la confidencialidad de la correspondencia y de las conversaciones privadas.

Los teléfonos celulares muchas veces son muy indiscretos y uno a veces se encuentra en conversaciones que no tienen nada que ver, que no las discó y se encuentra escuchando conversaciones.

Uno trata de actuar con concepto de clandestinidad y malicia pero no siempre le sale. Porque uno está formado de otra manera, pero notoriamente nos tenemos que cuidar más”, subrayó Lacalle.

Por su parte Julio María Sanguinetti sostuvo que: “Cuando fui Presidente nunca me cuidé, porque siempre confié que no había ninguna cuestión de ese tipo, de repente fui demasiado ingenuo. Cuando estuve del gobierno tampoco me cuidé. Después que pasó la dictadura nunca me cuidé, y hoy tampoco”.