martes 23 de julio, 2024
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Historia del diario salteño «La Tarde» en 1912

Por Cary de los Santos.
El diario salteño «La tarde» fue fundado el 1 de marzo de 1912 por el «Club Defensa» de Salto, centro político colorado independiente que a su vez se había organizado en enero de ese mismo año. Dirigía el diario la Comisión Directiva del Club y su redacción estaba al frente del Prefecto López Campaña – ex secretario de la Intendencia Municipal de Salto. En diciembre de 1912 el Club Defensa resolvió liquidar la imprenta, que a su vez había adquirido del diario nacionalista «El Deber». A pesar de la situación y de la incertidumbre reinante, los doctores Juan Manuel Gutiérrez y Wenceslao Silva, demostraron su interés en quedarse con la imprenta y la edición del diario «La Tarde», al aceptar las condiciones propuestas para su adquisición.
ORIENTACIÓN
El diario tenía una orientación anti-colegialista y respondía al «riverismo», que era una corriente del partido Colorado, que buscaba la continuidad del movimiento fundado por el Gral. José Fructuoso Rivera, pero oponiéndose a la política estatista del batllismo. Actuaron en él, grandes hombres y personalidades de la época: Francisco Petrozzelli, Alcides Milans, Antonio Grompone e Higinio Lóncoli, entre otros. Sin embargo, bajo la brillante dirección del Dr. Wenceslao Silva, el diario se impuso no solamente en la Ciudad y Departamento de Salto, también en los departamentos de Artigas y Paysandú, aumentando su tiraje y circulación. «La Tarde» era un diario de última hora, informativo y comercial, que brinda a sus suscriptores noticias nacionales e internacionales, variadas e importantes en un lugar de destaque.
ANIVERSARIO
El día 1 de marzo de 1932 en una de las páginas del prestigioso diario, se dedicó íntegramente al aniversario de su fundación y a quienes lo hacían posible. En una de sus columnas con un título en negrita y muy sugestivo «Nuestro Aniversario», y en las pinceladas, de su relato sincero, se transparenta la filosofía y esencia misma de su dirección y demás personas que hacían posible su redacción y edición:
«Hoy cumple La Tarde veinte años de existencia. Veinte años que han sido de incesante lucha, de rudo batallar, porque nos tocó actuar en los momentos más complejos de la vida nacional en sus múltiples manifestaciones.
La reforma constitucional y la guerra europea, y las consecuencias de la aplicación del nuevo Código y la terminación de este transformaron nuestro ambiente político, económico y social surgiendo a diario problemas y cuestiones de trascendencia y volumen diversos sobre los que ha habido la necesidad, en muchos casos, de opinar y bregar por las soluciones que mejor contemplen las más claras necesidades del ambiente y las más justas aspiraciones del pueblo».
LA TARDE HA
ESTADO ALERTA
Continuando con el relato de la columna «Nuestro Aniversario», la pluma va agudizando sus pinceladas y dejando al descubierto el alma del prestigioso diario, y su compromiso con la información y con las necesidades del pueblo. «Nuestra opinión, nuestro criterio ha sido esbozado con toda sinceridad y patriotismo, con todo desinterés, teniendo por punto de mira siempre, el anhelo de los mas, el interés de los que producen y trabajan y las iniciativas más valiosas que vayan asegurando y afirmando nuestros constantes progresos. Para ello hemos sabido tener el valor de nuestras ideas aunque nos costaran sacrificio y contrariedades y hemos sabidos también aquilatar la bondad y la oportunidad de las ajenas, considerando, que el sano esfuerzo de todos y de la franca e inteligente cooperación de los mas puede arribarse a realizaciones promisorias y positivas para la sociedad en que vivimos y para el terruño que tenemos el deber de defender conservar con el relieve de los grandes progresos de la vida moderna. La Tarde ha estado alerta a los llamados constantes del pueblo y hemos puesto todo nuestro empeño por servir al país y especialmente al Departamento y a esta zona de la República volcando nuestros mejores entusiasmos, los entusiasmos de toda una juventud dedicada a las rudezas del periodismo de tierra adentro. Por otra parte, las satisfacciones que hemos recibido nos alientan para proseguir en la lucha; el triunfo de muchas de nuestras iniciativas nos sirve de estímulo para proseguir con firmeza, y con la seguridad, y con la seguridad de que el prestigio de nuestra hoja se acrecentará porque nuestra pluma está al servicio de ideales superiores. Al cumplir nuestros veinte años de edad, con la frente erguida y la tranquilidad de espíritu del deber cumplido, plácenos saludar al pueblo salteño que tanto nos ha protegido, y especialmente a nuestros colegas».
PERSONAL Y
COLABORADORES
El concejal «Bernabé Ferrando Aranguren», en los inicios del diario, había cumplido con una actuación muy destacada y tesonera al frente de la «Secretaria de Redacción» y «Juan Silva Vila» había tenido el honor, de ser el «corresponsal epistolar y telegráfico» y colaborador literario. En el año 1932 figuraban entre personal y demás colaboradores del diario, las siguientes personas: Menelao Godoy, era el Jefe de los talleres y decano de la empresa; Marcos Martínez, era el secretario de redacción; Carlos Alberto Romano, Jefe de la página de Deportes y cronista de concejales; Enrique Alfonso, tenedor de libros de la empresa; Vicente Bentaucourt, segundo linotipista; Juan Carlos Pavón, armador; Julio Irrazábal, impresor; Óscar Díaz, ayudante impresor y segundo tipógrafo; Joaquín Lucas, administrador y la inteligente dirección del Dr. Wenceslao Silva. Josefa Dolores de Fuentes, colaboradora de la página social; Efraín Pilades Paiva, colaborador deportivo y de asuntos comunales; Domingo Pedetti, colaborador en turf; Blas de Luca, colaborador de la sección bochas y Daniel P. Silva, colaborador en turf. El 15 de junio de 1933, fue asesinado salvajemente Wenceslao Silva, prestigioso abogado salteño y director del diario «La Tarde», por el estudiante Pedro Triaca Arreiseigor. Su muerte, afectó posteriormente a la continuidad de «La Tarde», dejando a un número considerable de suscriptores sin su diario de preferencia. Pero, sin lugar a dudas, marcó toda una época en el periodismo salteño.