jueves 3 de abril, 2025
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Brecha orgásmica ¿A qué nos referimos?

Myriam Puiggrós
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Myriam Puiggrós

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Via Crucis

Por Myriam Puiggrós. Psicóloga y Sexóloga.
La brecha orgásmica se refiere a la diferencia en la facilidad o frecuencia con que las mujeres alcanzan el orgasmo en relación con la proporción de varones que experimentan orgasmos durante las relaciones sexuales.
Esta brecha ha sido objeto de estudio y debate en el ámbito de la sexualidad y la igualdad de género. Se ha observado que los varones tienden a alcanzar el orgasmo con más facilidad y rapidez que las mujeres. Existen varias razones por las que esta diferencia puede ocurrir: anatómicas, la falta de conocimiento sobre el placer sexual de la mujer y la desigualdad de género en la intimidad sexual.
Nos referimos a las diferencias anatómicas, ya que el clítoris, principal órgano de placer en la mujer, se encuentra fuera de la vagina y muchas veces no se tiene en cuenta la importancia de su estimulación para acelerar el orgasmo y/o provocarlo. Por otro lado, la estimulación del pene durante la penetración puede llevar más fácilmente al mismo.
La falta de conocimiento sobre el placer sexual femenino también ha contribuido a la brecha orgásmica. Durante mucho tiempo, se ha prestado más atención al placer masculino y se han ignorado o minimizado las necesidades y deseos de las mujeres en el ámbito sexual. Esto ha llevado a que muchas mujeres no estén completamente informadas sobre su propio cuerpo y cómo alcanzar el orgasmo.
La desigualdad de género en la intimidad sexual tiene un papel importante. La sociedad patriarcal está caracterizada por una sexualidad coitocéntrica. Esto significa que se entiende el acto sexual como un encuentro físico cuyo objetivo principal es el coito y el orgasmo a través del mismo. Las expectativas sociales y culturales en torno al sexo (sexualidad) a menudo se centran en el placer del varón y en la idea de que su orgasmo es el objetivo principal de las relaciones sexuales. Esto puede generar presiones y limitaciones para las mujeres, lo que dificulta su capacidad de disfrutar plenamente de la experiencia sexual y alcanzar el orgasmo.
En una sociedad falocentrista, todo gira en torno al pene en la relación sexual heterosexual. Lo que impone el mandato social, unido a una pobre educación sexual, hace que las relaciones sexuales sin penetración no tengan categoría de tales.
Las investigaciones acerca del orgasmo de las mujeres son bastante recientes. Sin embargo, la sexualidad del varón ha venido siendo estudiada desde más larga data.
Actualmente se observa una mayor preocupación del varón por el placer de su pareja. No obstante, muchas veces dicho interés está vinculado con la reafirmación de “producir” él los orgasmos. Las películas porno muestran una sexualidad centrada en el placer del varón. Es así que vemos como a veces las mujeres fingen los orgasmos para satisfacer o conformar al otro, quedando atrapadas en un círculo vicioso donde se van exilando a sí mismas del placer orgásmico.
Es importante que las mujeres conozcamos nuestro cuerpo, lo que nos gusta y lo que no y aprender a transmitirlo. Aún podemos decir que hay que demoler el tabú de la masturbación en las mujeres. La brecha orgásmica no existe cuando se trata de la masturbación. Es decir que una mujer que explora su cuerpo y practica el autoerotismo puede alcanzar el orgasmo tan rápido y con la misma frecuencia que el varón. Es así que algunos estudios muestran que las mujeres heterosexuales son las que declaran mayor insatisfacción. El desconocimiento de la anatomía y las zonas erógenas impiden una mayor comodidad en la intimidad.
Es importante destacar que la brecha orgásmica no es algo inherentemente biológico. Es más bien una construcción social y cultural que puede ser abordada. La educación sexual inclusiva, la comunicación abierta en las relaciones y la promoción de la equidad de género, pueden dar pasos importantes para cerrar dicha brecha y garantizar una experiencia sexual placentera y satisfactoria para las personas involucradas.