jueves 30 de noviembre, 2023
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INIA presentará trabajo sobre la producción de cítricos bajo mallas

La citricultura uruguaya se ha mantenido competitiva a lo largo de los años gracias a la calidad de sus frutas, tanto interna como externa, y especialmente por su buen estado sanitario. Sin embargo, en los últimos tiempos, el concepto de calidad ha evolucionado, abarcando no solo las características intrínsecas del producto, como la facilidad de pelado, la presencia de semillas, el color y el sabor, sino también la inocuidad del proceso productivo en términos de salud humana y medioambiental.
Ante los desafíos planteados por la intensificación de los sistemas productivos y el cambio climático, es fundamental desarrollar tecnologías sostenibles que permitan mantener la competitividad del sector citrícola. En este contexto, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), junto con la empresa Noridel S.A., ha implementado un sistema de producción de cítricos bajo cubierta total de mallas, con el objetivo de estudiar la dinámica del agua, los nutrientes, los factores ambientales, la incidencia de plagas y enfermedades, y la reducción del uso de pesticidas.
Al respecto, se realizará el próximo viernes 21 de julio, en la estación Experimental INIA Salto Grande, una jornada denominada «Resultados finales del proyecto mallas». En dicha actividad se presentaran los principales resultados del trabajo realizado entre la investigación y la empresa citrícola.
El ingeniero agrónomo Álvaro Otero, del INIA, ha señalado que esta tecnología innovadora se encuentra en una etapa experimental para evaluar su rentabilidad y transmitir los resultados al sector citrícola.
La cobertura con mallas anti-insecto y/o antigranizo no es nueva en el mundo, habiéndose realizado pruebas en países como Israel, España y Estados Unidos, aunque las condiciones climáticas pueden diferir de las de Uruguay.
En el norte de Salto, INIA, en colaboración con el sector privado y con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), ha desarrollado un experimento en una superficie de aproximadamente seis hectáreas para estudiar el efecto de las mallas en comparación con las plantas expuestas a la intemperie. Se evalúa la eficiencia en el uso del agua y los nutrientes, así como la evolución y dinámica de plagas y enfermedades.
Los ambientes bajo malla, diseñados como grandes galpones de aproximadamente dos hectáreas cada uno, permiten el tránsito y el manejo entre las plantas, incluyendo las tareas de poda y cosecha. Durante todo el ciclo productivo, las mallas cubren por completo la plantación, limitando la polinización de insectos y protegiendo contra el granizo y otros factores ambientales.
En base a los resultados obtenidos en los últimos dos años, se ha observado que el ambiente bajo malla presenta ciertas diferencias significativas. La temperatura y la humedad son ligeramente más altas bajo las mallas, mientras que la radiación solar incidente sobre las plantas disminuye en un 30% a lo largo de todo el ciclo productivo. Estos cambios tienen importantes consecuencias en términos productivos.
Uno de los principales hallazgos ha sido la reducción de la evapotranspiración en las plantas bajo malla, lo que implica un uso más eficiente del agua. Además, se ha observado un mayor contenido de nitrógeno en las plantas y un estado hídrico óptimo debido a las condiciones de temperatura y humedad que se generan bajo las mallas. Esto ha impactado directamente en la evolución de algunas plagas, lo que ha requerido ajustar los programas de control.
En términos productivos, los resultados han sido prometedores. Se ha logrado una fruta de primera calidad en un 90% de los casos, con una menor presencia de defectos y daños causados por el viento, gracias a la protección brindada por las mallas. La producción de cítricos bajo mallas ha demostrado una mayor estabilidad, con una menor variabilidad en comparación con las plantaciones a cielo abierto.
En resumen, la implementación de mallas en la producción citrícola ha demostrado cambios en el ambiente climático, con un aumento de temperatura y humedad, así como una mayor eficiencia en el uso del agua y los nutrientes. Además, se ha observado una reducción significativa en la alternancia productiva, lo que ha permitido obtener rendimientos elevados con una alta proporción de frutas destinadas a la exportación.
La tecnología de las mallas se presenta como una opción prometedora para la citricultura uruguaya, ya que no solo busca mejorar la calidad y la rentabilidad de las plantaciones, sino también garantizar una producción sustentable a largo plazo, con un uso eficiente de los recursos hídricos, nutricionales y ambientales.