sábado 2 de marzo, 2024
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Estudio revela distorsiones en las emisiones asociadas a la ganadería bovina en la COP28

En un informe presentado en la reciente Conferencia de las Partes (COP28) celebrada en Dubái, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) reveló que las emisiones atribuidas a la ganadería bovina no se están contabilizando adecuadamente, y en realidad son menores a las alegadas en numerosas publicaciones. Este estudio desafiante, titulado «Ganadería bovina y cambio climático en las Américas: hacia modelos de desarrollo bajos en carbono», fue presentado en el pabellón del IICA, contando con la participación del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, Fernando Mattos, y otras destacadas figuras.
El documento, elaborado por el reconocido científico argentino Ernesto Viglizzo, pone en entredicho las afirmaciones que señalan a la ganadería como uno de los principales contribuyentes al cambio climático. Viglizzo destaca que muchas de estas alegaciones erróneas provienen de la inclusión de emisiones que no son propias de la actividad ganadera, sino que se derivan de otros sectores económicos como la industria, el transporte, la distribución y el consumo doméstico.
En la presentación del informe, el ministro Fernando Mattos expresó su respaldo al trabajo de Viglizzo, resaltando que la ganadería ha sido injustamente vilipendiada en décadas recientes. «Hemos sido víctimas de embates muy dañinos para la imagen del sector agropecuario, intentando responsabilizarnos como uno de los mayores causantes de las emisiones de gases de efecto invernadero. Somos esenciales para la seguridad alimentaria del mundo y debemos interpretarse como lo que somos: un sector que captura carbono», afirmó el ministro uruguayo.
El informe también critica el uso del sistema de Huella de Carbono por parte de algunos países importadores de alimentos, señalando que este método sobreestima las emisiones al incluir no solo las relacionadas con la producción ganadera, sino también las generadas por frigoríficos, transporte y distribución. Esta metodología difiere de las recomendaciones del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la máxima autoridad científica mundial en la materia, que sugiere imputar las emisiones a los sectores que las generan.
Ernesto Viglizzo, reconocido internacionalmente en temas de ganadería, suelos y cambio climático, subrayó que la incidencia real de la ganadería bovina en las emisiones globales es inferior al 5%. Además, señaló que la ganadería ha experimentado avances hacia modelos de desarrollo bajos en carbono, destacando prácticas como la creación de sistemas silvopastoriles y el uso de tecnologías climáticamente inteligentes.
El documento concluye advirtiendo sobre visiones distorsionadas que han prevalecido en medios académicos y científicos durante las últimas dos décadas. Destaca la importancia esencial de la ganadería bovina en términos de seguridad alimentaria, roles económicos y sociales, y resalta que la realidad social y económica de los países en desarrollo a menudo es omitida en las críticas a este sector.
La presentación del informe tuvo lugar en el pabellón Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas, instalado por el IICA en la COP28, donde se discutieron los desafíos y perspectivas de la agricultura en los esfuerzos de mitigación y adaptación al calentamiento global. El informe de Viglizzo abre un debate crucial sobre la responsabilidad real de la ganadería bovina en el cambio climático y destaca la necesidad de un enfoque más preciso y equitativo en la evaluación de las emisiones.