lunes 26 de febrero, 2024
  • 8 am

Profesionales advierten por otitis veraniegas en niños debido a las piscinas: cómo prevenirlas y tratamiento

Por Karina Izaguirre
En los últimos días profesionales de la salud advirtieron reiterados casos de consultas por dolor de oído en niños por el uso de piscinas. Al ser consultados explicaron, “una piscina es básicamente un lago chiquitito en el que se baña mucha gente. Esto quiere decir que muchos gérmenes de la gente van quedando en esa agua. Evidentemente para eso están los sistemas de depuración con cloro, con sal, mixtos, etcétera”. El problema surge porque algunos de los gérmenes son resistentes a estos sistemas de depuración y porque algunas personas tienen más facilidad para que esos gérmenes proliferen en su oído Externo.
OTITIS DE PISCINA
“La otitis externa aparece por acudir a piscinas, ríos, playas donde al haber aglomeración de personas hay bacterias y estas en muchos casos ingresan por los conductos del oído. El germen más típico en producir estas infecciones es la Pseudomona, un microbio que crece produciendo enrojecimiento del conducto auditivo externo y manchitas blancas. Suele ser bastante doloroso, pero es raro que cause fiebre. El dolor suele tardar un par de días en aparecer tras acudir a la piscina. Estas otitis duelen tanto de noche como de día, con cualquier mínimo roce de la zona. Cuando ya está la otitis es mala idea usar tapones, ya que en ese momento el tapón puede dañar la piel ya afectada por el microbio y porque el niño no suele permitir que se le ponga por el dolor que le causa”, dijeron.
RECOMENDACIONES
“Lo primero es no usar cotonetes en el interior del conducto auditivo externo. Los cotonetes eliminan la capa de cerumen que protege el oído evitando que los gérmenes se asienten. Si tiene un tapón de cera sí conviene retirarlo. Pero la cera normal que va fluyendo poco a poco hacia fuera es mejor no tocarla.
Si el niño va a ir a la piscina y tiene otitis externas con frecuencia debería usar tapones cuando se encuentre bien”. Si aparece dolor y es persistente, es necesario acudir al pediatra para que valore el caso y prescriba el tratamiento adecuado.
TRATAMIENTO
“Mientras dure el tratamiento, hay que evitar la piscina. Jugando acaban salpicándole agua y, aunque tratemos la infección, si seguimos introduciendo “bacterias” nuevas no vamos a acabar con ella. Si además el niño es de los que tiene la cabeza más tiempo bajo el agua que sobre ella, el riesgo se multiplica. El tratamiento suele consistir en gotas de antibióticos que se aplican directamente sobre el oído infectado y analgésicos para calmar el dolor. Es raro que las otitis externas por agua de piscina provoquen fiebre pero, si lo hacen, debe ser valorado por si la infección está progresando al interior del oído y fuese necesario añadir antibióticos por vía oral”.