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Asociación de Ciegos enfrenta desalojo de su local y busca un "espacio seguro"

La Asociación de Ciegos de Salto se encuentra atravesando una de las crisis más difíciles de su historia. Tras una década de funcionamiento ininterrumpido en su sede actual, la institución debió iniciar el proceso de desalojo de las instalaciones donde solía desarrollar sus actividades cotidianas. Esther Reinoso, presidenta de la organización, brindó un preocupante testimonio, en el que manifestó la enorme incertidumbre que embarga a todos sus integrantes. Los camiones de la Intendencia han comenzado el traslado de los bienes pertenecientes a la asociación.

BÚSQUEDA DE SOLUCIONES

La búsqueda de un nuevo espacio físico no es un problema reciente. Desde mayo de 2025, la directiva ha gestionado distintas alternativas tanto con autoridades de la Intendencia como con el sector privado y otras instituciones públicas, sin haber conseguido hasta el momento una respuesta definitiva o adecuada. Reinoso reflexionó con profunda pena sobre las desigualdades en la asignación de recursos y apoyos comunitarios, señalando el contraste entre importantes donaciones destinadas a otras causas en distintos puntos del país y la dificultad que enfrentan las personas con discapacidad visual en Salto para conseguir un techo digno.

PATRIMONIO DE APRENDIZAJE

El impacto de no contar con una sede afecta de manera directa a cerca de 40 personas con discapacidad visual que participan habitualmente en los talleres y actividades de integración. La institución cuenta con un importante equipamiento e infraestructura técnica que requiere espacios diferenciados y adecuados para operar. La naturaleza de estas actividades exige salones independientes, por lo que resulta imposible unificar la labor en un espacio reducido. A la espera de concretar una propuesta edilicia vinculada a un local de ANEP proyectado para el próximo año, los directivos y miembros de la asociación apelan a la solidaridad de la comunidad y de las autoridades para encontrar una solución habitacional temporal que sea segura, accesible y funcional para no interrumpir su valioso trabajo social.