viernes 1 de marzo, 2024
  • 8 am

Los «Motocares» deben volver

Leonardo Vinci
Por

Leonardo Vinci

156 opiniones

Por Leonardo Vinci
Hace pocos años, el directorio de AFE aprobó la incorporación de siete coches motor para sumarlos a los cinco que la empresa tenía en actividad, destinados a la línea Montevideo-25 de Agosto.
Los nuevos coches contaban con capacidad para 80 pasajeros, aire acondicionado e Internet y la inversión insumió 231.000 euros.
En su momento se explicó que se trataba de coches Fiat DMU, algunos con motor Volvo y con un consumo de combustible casi tres veces menor al de las máquinas que se utilizaban en Uruguay.
Desde la Gerencia del organismo se dijo que «Estos coches provienen de Suecia, son de segunda mano, pero están en un excelente estado, y cada unidad costó 33.000 euros».
AFE había contado durante décadas con motocares «Brill» de orígen norteamericano.
Como anécdota interesante digamos que uno de ellos, el «Águila Blanca», a las 7:55 horas del domingo 28 de febrero de 1937 partió de la estación Central de Montevideo transportando a Salto la urna con las cenizas de Horacio Quiroga.
Entre otras muchas personalidades, integraban la comitiva el Ministro de instrucción Pública y Previsión Social,Eduardo Víctor Haedo, que la presidió, Enrique Amorim, Stephan Erzia y José María Delgado.
A las 18 horas el coche motor arribó a la estación ferroviaria, donde estaba concentrada una abigarrada multitud, integrada por autoridades departamentales, docentes, estudiantes y público en general.
En una tribuna instalada en el andén habló el Ministro Eduardo Víctor Haedo, haciendo entrega de la urna al pueblo de Salto.
Las crónicas de la época expresan que pronunció «un notable discurso, verdadera joya oratoria que fue oída con solemnidad por la multitud allí presente».
Acto seguido, el Intendente Municipal, Jorge E. Costa, recibió los despojos del extraordinario escritor.
Cuatro de esos viejos motocares se mantienen activos hoy en día, y se considera que fueron los mejores y más eficientes coches motores que tuvo el Uruguay.
En nuestra ciudad, recordamos cuando estos coches venían desde el norte, levantando pasajeros en Palomas, Parada Viñas y Colonia 18 de Julio, arribando al Midland.
Los salteños deberíamos reclamar que algunos de esos vehículos tan pintorescos volvieran a transitar en nuestro terruño, e hicieran cortos trayectos, especialmente con fines turísticos.
El recorrido hasta el Puente Wilkinson, a pasos de las Termas, o incluso a Parada Daymán es perfectamente viable.
Naturalmente que el trayecto por el ramal «El Precursor» hasta Salto Grande ofrece todas las garantías por estar en estupendas condiciones.
La incorporación de los «motocares» a la oferta turística será, seguramente, un gran atractivo que se sumará a las propuestas de la región.