Domingo 23 de febrero, 2020
  • 8 am

Historia de un matrimonio

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Diario

Ps. Gisela Caram*

La historia de Nicole y Charly, comienza mostrándonos como desde el enamoramiento al comienzo de la relación, ella va renunciando y cediendo en pos de complacer a su marido. El admirándola y ubicándola en un papel importante.

Luego un suceso que ella descubre, la lleva a replantearse su vida. Regresa a casa de su madre y toma la decisión de divorciarse.

Lo que comienza queriendo ser un divorcio en buenos términos, va en alza de complicaciones lo que va determinando infinitas querellas en la pareja, y un niño que queda en el medio de la situación, siendo víctima del divorcio de sus padres.

Diario

Si bien la historia es muy realista, porque en parte tanto el Director de la película como la primera actriz vivieron en carne propia situaciones similares, esta película no es muy diferente a realidades vividas, conocidas, o a través de historias de amigos o familiares.

Esta pareja, que intenta por todos los medios mantener el diálogo y los acuerdos en relación al hijo de ambos, van quedando envueltos en cuestiones legales al punto de enfrentarse violentamente. Pasar del amor al odio en un sin cesar de situaciones que lleva al espectador a una angustia inacabable.

Si bien la historia resulta interesante para pensar con ustedes, algunos puntos en relación a los divorcios, cada situación de pareja es singular, por tanto el cómo manejar con los hijos el tema, se debe trabajar desde sus particularidades.

Las parejas tienen muchas idas y venidas, por tanto, no siempre legitimar el divorcio es una cosa que se decide de un día para el otro.

– Después de haber transitado un proceso de cierres, fechas significativas como un cumpleaños, un aniversario, un fin de año, etc., diferente, “sin el otro”, asumiendo la pérdida de la familia nuclear.

-A veces, el apego, el miedo a la soledad y la angustia, borran decisiones tomadas precipitadamente, otras veces, afianza en el deseo de no compartir más con esa persona.

Me interesa señalar algunas cuestiones en relación a lo que queda de un matrimonio, y es el tema de

LOS HIJOS

El que los padres como padres puedan manejar sus emociones en forma adecuada y no recargar a los hijos, es un punto importante.

Asesorarse, dar lugar y respuesta a las preguntas de los hijos.

Quitarles responsabilidad o culpa de la decisión tomada.

No preguntarles qué hicieron, qué hablaron con uno u otro padre. No se puede tener el control de la vida del otro, ubicando los hijos como chivos expiatorios.

Presentarles rápidamente un/una nueva persona…

Cuidar el tema “ansiedad” y el “miedo al abandono” que se observa en los niños que transitan la separación de sus padres.

Sin dudas no es un momento fácil de transitar para la familia, los cambios en la vida cotidiana, más los cambios de humor son de difícil manejo.

Cuando los hijos son chicos y no deciden ni días ni horarios, sino que “tienen que ir o venir”, y la mochila va de un lado a otro, la adaptación a la nueva familia, monoparental y la vida nómade, genera efectos diferentes en cada niño particular.

El manejo de los días y horarios es todo un tema al principio. Por eso, los trueques de días y horarios por la conveniencia de uno u otro padre, a veces son negativos en el proceso adaptativo.

Quizás un riel que se suele descuidar, y no por desamor ni por inconsciencia, es la dificultad que existe en cada conjugue al principio de verse sin el otro, o de pensar a otro/a en el lugar de uno, y el inevitable cuestionario a los hijos, y luego la toma de decisiones impulsivas y vengativas.

Importa cuidar el vínculo de cada padre con cada hijo.

Atender a cada uno aunque no parezca afectado, a veces los hijos se van turnando para manifestar sus emociones y de acuerdo a sus personalidades, cuidan más o menos también a sus padres.

Si bien, muchas parejas agotan sus recursos antes de tomar decisiones definitivas, cuando hay un clima de tensión, desgaste o toxicidad del vínculo, el divorcio, después de un tiempo, se siente como un alivio para todos.. .pero es el tiempo, que termina ordenando, y aplacando las aguas.

*Especialista en Psicoanálisis Vincular