Martes 13 de abril, 2021
  • 8 am

Pepe L. P.

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*
Hace más de cinco años, en una columna que titulé “La Jungla”, les conté de Pepe, quien después de 22 años, se había separado de Alicia. No podía aceptar la ruptura y lo invadía la angustia, por tanto, algunos viejos amigos, intentando ayudarlo, le crearon una cuenta de Facebook, por si se animaba a conocer personas y así sentirse mejor.
En su primer mes de duelo, Pepe fue descubriendo un mundo virtual que no sabía que existía.
En aquel momento, en que fue aprendiendo a manejar redes sociales, todavía funcionaba con algunos códigos de su juventud, como por ejemplo, decirle a todo que sí, le gustara o no.
Descubrió que llenarse de citas a ciegas, y reuniones que organizaban sus amigos para levantarle el ánimo, era una forma de llenar su vacío y taponear el sentimiento de desintegración y sufrimiento frente a la ruptura con su esposa.
Pronto descubrió “Tinder”. Pepe no podía creer que existiera esto, y se embarcó en la aventura de conocer y contactar con mujeres de hasta veinte años menos que él.
No es menor el detalle de por qué apodamos Pepe a este amigo, porque su nombre no es José.
En su juventud, ya pintaba muy enamoradizo al igual que el personaje de dibujos animados de la Warner Bros, “Pepe Le Pew”.
Para quien no conoce a Pepe Le Pew, se trata de un simpático zorrito, que vive en París y se enamora de una gata negra, llamada Penélope, que se le cayó un tarro de pintura blanca y se asemeja a una zorrita.
El zorrito se enamora de ella y la persigue hasta abajo del agua. Esta persecución donde parecería que Pepe no ve que la gata “no quiere saber de nada con él”, se torna algo similar al acoso.
Pepe Le Pew no concibe un NO. Persevera y persevera. No puede aceptar que su enamorada no lo quiera.
Pero me quiero detener en el no poder transitar solos el duelo; aceptar cuando la relación no funciona y el difícil camino que hay que caminar para sanar.
Aceptar el deseo del otro cuando dice, “no quiero nada” o “no te quiero más” o “no existe otra persona, simplemente elijo estar sola”. Hay cuestiones de género en cómo se viven y/o transitan las separaciones. A veces, es imposible pensarse sin el otro. Y se persevera en una historia que para el otro, llegó a su fin. En el dibujo animado, Pepe Le Pew, no ve, no escucha más que a sí mismo, al igual que en una obsesión, persevera y persevera aun cuando la gatita solo huye todo el tiempo de él, pero él, lo niega.
Si bien hay mujeres que no toleran el No de su pareja, y salen despechadas y enojadas de la relación, los varones tienen otra forma de vivir ese no ser “todo” para la mujer, y la forma más rápida de su “proceso” es llenar cuanto antes el vacío con otra persona.
Estos aspectos más narcisistas de cada personalidad, y la tolerancia al sentimiento de abandono, a no ser elegido por el otro, es un proceso.
El tiempo, la frustración y la resignación, hay que tramitarlos. Y los duelos implican eso, aceptar SUFRIR EL CAMBIO.
O, se vivirá enganchado, como en una obsesión. Y eso no es amor, sino la dificultad de aceptar la nueva realidad. Eso le pasó a Pepe, mi amigo con su ex esposa, no pudo quedarse mucho tiempo solo y salió a llenar su vacío como pudo.
Aún sigue experimentando y cada vez que conoce a alguien, se siente enamorado a primera vista, “que esta vez es para siempre”, “que es el amor de su vida” y al poco tiempo, le hacen la vida imposible, porque le exigen más de lo que puede y se termina desinflando la historia.
Y así va por la vida, es como que repite y repite una y otra vez, elige las mismas salidas y obtiene iguales desenlaces…
Después de cada pérdida, es imposible planificar lo que vendrá, no se puede conocer de antemano el futuro, hay que vivirlo, dejarse llevar, dejando que suceda lo impredecible, lo nuevo, y esto, es lo que hace que la vida, valga la pena…
*Especialista en Vínculos