domingo 4 de diciembre, 2022
  • 8 am

Respuesta a César

César Suárez
Por

César Suárez

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El domingo pasado escribí una columna referida a mí reencuentro después de cuarenta y seis años con el hoy Jefe de la Cátedra de Enfermedades Pulmonares y Medicina Crítica de la Universidad de Northwestern de Chicago (Illinois)Dr. Iasha Szanajder quien leyó lo que yo había escrito y envió las reflexiones que siguen.
Dr. César Suárez
 


La semana pasada me reencontré, a la distancia, con mi amigo entrañable, el Dr. Cesar Suarez después de casi 5 décadas.
El describió el encuentro y nuestra amistad en el periódico Cambio de Salto lo cual me ha inspirado a reciprocar.
En 1969 ingresé a la facultad de Medicina en Montevideo, Uruguay, a lo que era un plan nuevo para formar médicos para el último tercio del siglo XX implementado por el famoso decano Prof. Pablo Carlevaro quien incorporó nuevos docentes, a las establecidas cátedras, basado en una visión comprometida con la nueva realidad uruguaya, latinoamericana.  Entre estos docentes estaban los queridos Drs. Juan Carlos y Esperanza Pla, Jaime y Rosa Gofin y un favorito nuestro, Sergio Villaverde.
A diferencia de otras facultades de Medicina que ahora conozco, había casi 700 estudiantes que entraron en 1969, más de la mitad trabajando ya como maestros, bancarios, visitadores médicos, funcionarios del Casino y la Intendencia de Montevideo entre otros, lo que formaba un grupo heterogéneo y especial, entre ellos me encontré con Cesar, hijo de trabajadores rurales y el mismo había sido peón rural en Lavalleja.
Yo también de origen humilde, había emigrado al Uruguay 9 años antes y vivido la infancia en Moldova en una casa sin luz ni agua corriente.
Mis padres sobrevivieron el holocausto nazi, pero mi padre había fallecido a los tres años de haber llegado al Uruguay a los 45 años de edad de una enfermedad autoinmune que entendí muchos años después.
Su muerte y el sufrimiento de mi madre y nuestra familia me impulso a estudiar medicina e investigar para entender por qué nos enfermábamos y como tratar a personas padeciendo enfermedades.
Mi madre trabajando de modista, con integridad y fortaleza nos impulso para que mi hermana y yo estudiáramos.
Ella fue y sigue siendo un ejemplo de amor, abnegación y resiliencia que me han guiado en mi vida personal y profesional.
Con César tuve la suerte de integrar un grupo de estudiantes que en 1972 participo en una encuesta sobre la epidemia del sarampión que había afectado Fray Bentos.
Allí descubrimos como en muchas epidemias, que la pobreza era un factor predominante de mortalidad en niños afectados por el sarampión y esto fue documentado en la película “Sarampion” del afamado director Mario Handler quien junto a Walter Tournier y Sergio Villaverde sirvieron como nuestros docentes en el curso de salud pública.
La última vez que vi a César, por unos minutos fue en abril del 1974, en un barracón del batallón del 9no de Caballería donde estábamos detenidos, lo cual era trágicamente común para estudiantes de aquella época. Aunque nos vimos sólo unos minutos en circunstancias difíciles constatamos que estábamos erguidos, “enteros” y esperanzados de que ese tiempo pasaría y que el Uruguay emergería como un país donde la tortura, la intolerancia y persecución política no fuera la norma, como lo fue en los años de la dictadura.
Al ser exiliado, perdí contacto con mis compañeros de estudios y no sé qué ha pasado con la mayoría, cuantos se recibieron, que vida hicieron. Con el reencuentro con César estoy rescatando memorias, zanjando años de olvido.
Yo me recibí y especialicé en Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos y ahora trabajo con un equipo de científicos estudiando, entre otros temas, como el pulmón y las células inmunes responden a la infección del virus de la influenza y mecanismos de como el aparato respiratorio responde a las infecciones virales como el Covid-19 y como modular esta respuesta para el beneficio del paciente. Tratar a pacientes con enfermedades respiratorias y la investigación me ha marcado y dado un encuadre de vida, como confrontar y responder a las enfermedades y las circunstancias que estamos viviendo.
Siempre vi la investigación y el ser medico como búsqueda de conocimiento para tratar a pacientes y búsqueda de verdades como antídoto a la ignorancia e intolerancia.
El reencuentro con el Dr. Cesar Suarez fue emotivo y especial ya que es un amigo entrañable, afable, bondadoso con esa cuasi inocencia y curiosidad tal como lo recordaba.
Ahora descubrí que es un médico y persona ejemplar, comprometido con su realidad y el tiempo que estamos viviendo. Es curioso que en estos tiempos donde se promueve el tribalismo (la camiseta) y se exageran las nacionalidades de “nuestra tribu” a la que tenemos que amar y se exageran las diferencias con las otras tribus, “el otro” al que tenemos que temer y odiar. El reencuentro con Cesar propone otra visión, si quizás venimos de origines diferentes y la vida nos ha llevado por diferentes ríos, nuestra amistad me hace pensar que estaríamos mejor sin estos tribalismos, seamos más solidarios, pugnando por una sociedad más justa y celebrar lo que tenemos en común.
Dr. Jacob Iasha Sznajder