Miércoles 28 de octubre, 2020
  • 8 am

Cuestiones de salud

César Suárez
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César Suárez

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Diario

Por el Dr. César Suárez
Toda persona en algún momento de su vida ha tenido un evento personal que afecta de algún modo su salud con diversas manifestaciones persistentes o pasajeras, signos que ponen en evidencia que algo no anda del todo bien.
La percepción que cada uno tiene de estos eventos resulta ser muy diversa y van desde la casi indiferencia hasta la más dramática desesperación ante la posibilidad de que un determinado signo o síntoma se pueda corresponder con alguna grave enfermedad.
Las acciones que cada uno emprende ante la presencia de determinados síntomas son muy variables, desde no hacer nada, auto medicarse, comunicarle a alguien en búsqueda de un consejo, recurrir a un servicio médico de urgencia o agendar una consulta con su médico de confianza o cualquier otro médico.
Los síntomas son los recursos que tiene los organismos para percibir cualquier disfunción, son una especie de alerta, un aviso que no necesariamente están equiparados a la dimensión real de la enfermedad.
La experiencia demuestra que no toda enfermedad se anuncia claramente a través de los síntomas habiendo enfermedades importantes que permanecen asintomáticas y son diagnosticadas tardíamente, luego que el deterioro hizo importantes estragos.
En la práctica médica cotidiana, más allá de las muy diversas enfermedades que pueden afectar a cualquiera, en la mayoría de los casos pueden clasificarse claramente bajo diagnósticos concretos, la percepción de cada paciente acerca de su situación de salud puede alcanzar extremos inimaginables. Desde el hipocondríaco extremo que estando sano cree tener una grave enfermedad hasta el más indiferente o negador que estando cursando una determinada enfermedad pretende ignorarla manifestando que se encuentra perfectamente bien.
En los dos extremos, quizás, estén marcados por el temor, los hipocondríacos manifestándolo a viva voz y el negador, intentando convencerse que nada tiene, como una forma de ignorar algo a lo que le teme.
La búsqueda de la armonía en todas estas circunstancias es sin duda responsabilidad del médico tratante quien debe buscar el equilibrio que le lleve tranquilidad al paciente que tiene enfrente, trasmitiéndole con claros conceptos la confianza necesaria, descartando cuando corresponde toda clase de “fantasmas” para el hipocondríaco sano, y analizando en forma minuciosa y con las herramientas disponibles, la verdadera entidad de la enfermedad en curso, intentando que cuando el paciente se retire del consultorio haya comprendido claramente el mensaje y pueda manejar su situación con tranquilidad y responsabilidad confiando en el criterio profesional.
Pero el cuidado de la salud no sólo depende del criterio personal de cada individuo y de la capacidad y profesionalidad del médico tratante, va muchísimo más allá, siendo esencial la calidad del sistema sanitario y de las políticas de salud que tenga cada país para dar sustento a la infraestructura sanitaria y a las reglas que rijan a las organizaciones prestadoras de salud.
La medicina preventiva es esencial en cualquier comunidad y comienza por la educación para la salud desde la edad escolar, enseñar a cuidarse a prevenir.
El Estado debe generar los medios y marcar las pautas, protocolizando los sistemas asistenciales desde las más elementales normas de higiene personal y colectiva, la inmunización de las enfermedades prevenibles, normas de prevención de accidentes de trabajo y tránsito y generación de pautas y su supervisión en la prevención de enfermedades profesionales así como la vigilancia en la seguridad de los pacientes en todos los niveles de atención en las entidades sanitarias así como el chequeo periódico para la detección temprana de enfermedades silenciosas a través de carné de salud (diabetes, hipertensión, colesterol, anemias, pérdida progresiva de visión y oído, trastornos posturales, infecciones silentes, desordenes dietéticos y metabólicos entre otros parámetros.
El cuidado de la salud es una misión compleja con alta dependencia cultural, que comienza por cada uno pero que depende del sustento sanitario que disponga cada país y más allá de la disponibilidad de recursos materiales y técnicos, la educación colectiva juega un papel trascendente y todo en su conjunto generan las diferencias de resultados que logra cada país.