Domingo 7 de marzo, 2021
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Homenaje a la primera médica mujer radicada en Artigas

Colegio Médico del Uruguay
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Consejo Regional Norte
Con motivo del acto realizado por la mutual médica de Artigas, GREMEDA IAMPP y el Sindicato Médico del lugar, en homenaje a la primera colega mujer radicada en ese departamento, Dra. Esther Wasersztejn, compartimos las palabras de la Dra. María Jiménez Larre Borges, donde además fue descubierta una placa recordatoria, contando con el apoyo del Regional Norte del Colegio Médico del Uruguay.
“Mujer hermosa de pie, con la cabeza en alto. Mujer adelantada para su época, muchas veces cuestionada. Si hoy estuviese físicamente sería una mujer de nuestra época, más actual que nunca. Toda mujer representa una parte del feminismo, creo que Esther, la doctora, médica, judía, representaba todas las facetas. Ella captaba y ayudaba a captar en sus pacientes, en sus hijos, que la libertad está dentro de cada persona, dentro de cada mujer, cada hombre. Para ser libres debemos ser responsables, para ser responsables debemos tener moral bien alta. Este fue, en mi opinión, el mensaje de su vida de servicio”.
“Un servicio dedicado desde lo más profundo de su vocación, del amor a la medicina, del amor a su familia, del amor a las personas. Pensemos. ¿Quién trabaja 20 años de su vida sacrificando la propia de forma gratuita, haciendo oídos sordos a críticas infundadas de la sociedad, aun sacrificando necesidades propias y familiares? Pregúntense, ¿ustedes trabajarían gratuitamente por 20 años? Esther lo hizo con gran amor y sacrificio. Esther creía en la libre expresión, ninguno de los libros a los que accedí, ni sus hijos en las entrevistas me expresaron que ella en algún momento actuara con miedo. Al contrario, se expresaba siempre sin miedo. Y si lo tenía, lo cual sería totalmente natural, lo enfrentaba sin más”.
“Al leer el libro sobre la Dra. Esther y el Dr. Juan, sentí una profunda inspiración en todos los sentidos. Gracias Paola Diaz por escribirlo, se lo recomiendo a todas, todos y todes. Esta inspiradora, ejemplo de persona, sabía el lugar de la mujer en su tiempo, momento y lugar donde se encontraba. Era muy consciente de la opresión histórica a la cual estaba sometida la mujer. Todo ser humano está en constante revolución, en constante cambio, ella lo demostró con su vida. Desde que era una niña de apenas 2 años nacida en Polonia llegando un país desconocido, hasta su trágica partida de este mundo”.
“El legado de Esther nos muestra que de la revolución interna surge el crecimiento humano, la idea de la libertad de ser nosotras mismas. Ella era totalmente responsable del poder que tenía como mujer a diferencia de la mayoría de las mujeres de su época. Mujer tan adelantada a su tiempo que desde su profesión luchaba por los derechos de las mujeres en todos los ámbitos, aplicaba la psicoterapia feminista en sus acompañamientos de pacientes, hablaba de métodos anticonceptivos, del aborto, del derecho a tener sexo con y con quien la mujer lo desease, todos temas tan actuales y tan milenarios, lo importante es que los hablaba y no callaba”.
“En esos tiempos en la medicina había muy pocas mujeres, la Dra. Esther desarrollaba su actividad académica en un ámbito de hombres, donde no tenía referentes ni profesoras mujeres. Hoy, gracias a estas valientes, muchas mujeres han podido acceder a ser profesionales médicas superando en número a nuestros colegas hombres. Esto no quiere decir que uno compita con otro, por el contrario, como Esther lo representó en su vida con su esposo el Dr. Juan de Dios Gómez Gotuzzo, hombres y mujeres somos un excelente equipo”.
“También la idea de mantener su identidad como persona y mujer siempre estuvo presente y ello se reflejaba en hechos como que no le agradaba que se refirieran a ella como la Dra. Esther de Gómez Gotuzzo en vez de Esther Wasersztjen Stryjakowski, asunto que debió contemplar hasta en su título universitario. Sin embargo, tampoco la tinta la acalló y siguió presentando su postura feminista. No podemos dejar pasar los 4 años en que su esposo estuvo preso por la dictadura, y si bien no se relata con especificidad, se percibe un gran dolor familiar en esa época, donde ella se mantuvo en pie, con absoluta entereza”.
“La Dra. Esther mejoró y alentó la educación creando centros culturales para que niñas y niños del departamento de Artigas en ese momento tan separado de la capital se formaran. Consideraba la educación como un pilar fundamental, donde si las niñas tenían las mismas posibilidades de acceso que los niños el mundo sería más justo y mejor, superando así las brechas de género. Su espíritu inquieto y pionero junto a su preocupación por la salud y bienestar de las y los artiguenses le llevó a ser impulsora y fundadora de nuestra querida Gremeda, contribuyendo con su ejemplo a consolidar el progreso de la institución y un notable trabajo de equipo”.

“Muchos de ustedes se estarán preguntando porque hablo sobre feminismo, eso ya es un buen síntoma en sí, porque significa que a los más jóvenes ya no les importa de qué raza, sexo, religión o partido político es el otro, significa que estamos comenzando a entender que todos somos uno, en la unidad vivimos. Al hablar de amor, cultura, medicina, moral, feminismo, vamos a hablar- y con mucho orgullo -de la doctora Esther Waserstjein. Por eso creo fervientemente, que este mundo, este Departamento de Artigas, esta ciudad, esta institución, su familia y amigos, ¡son mejores por ella! Gracias Dra. Esther Wasersztjen!”.