Martes 9 de marzo, 2021
  • 8 am

El intendente y su Borromeo

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
En la década de los 80, Juan Carlos Calabró triunfaba como uno de los mejores capocómicos argentinos en el programa “Calabromas”. En un recordado sketch junto a Jaime Cohen, interpretaba al “Señor Sanpirulo”, padre de “Borromeo Sanpirulo” un niño malcriado que llevaba a cabo muchas diabluras, a la sombra de su padre, que explicaba cómo hacer para corregirlo, pero nunca lo llevaba a cabo.
Muchos se preguntarán porqué el “escriba” navega sobre programas televisivos del pasado, y la razón está dada por lo sucedido con un Director de la administración departamental de Salto, que como “Borromeo Sanpirulo”, desoyó las “normas” que dicta la autoridad, festejando a lo grande en una localidad rural, poniendo en peligro la salud pública.
Cuando todos pensaban que vendría una sanción aleccionadora, de parte de la jerarquía departamental, que además sirviera como ejemplo para los demás integrantes y para la población en general, el Intendente de Salto, tal como lo hacía el Sr. “Sanpirulo”, le aplica casi una caricia de sanción, que en definitiva la termina pagando la sociedad (que es la que le paga el sueldo), a lo que se agregó un pedido de disculpas en tono de arrepentimiento, por parte del alegre y bailarín director, y tema terminado.
En la campaña electoral muchas veces escribimos sobre la barra de amigos, que los últimos Intendentes han colocado en lugares jerárquicos, y que no son otra cosa que premios políticos, por haber llevado a cabo la sacrificada tarea de caminar Salto en pos de la elección o reelección del candidato de turno.
Los cargos de confianza, se llenan con personas que no fueron elegidos por su idoneidad para el cargo, sino que la base de todo está en la amistad y lealtad con el Intendente.
Este es el caso del Director de Descentralización, que llevando por delante todo y cada uno de los Protocolos que se confeccionaron para proteger a la ciudadanía, lo vimos en filmaciones como se bamboleaba en un trencito o samba enredo que daba la impresión de ser muy alegre, pero que puede ser muy peligroso para la salud del colectivo.
En fin, con toda seguridad el episodio va a quedar para el anecdotario gubernamental el que recordarán jocosamente dentro de unos años. Esperemos que no tenga consecuencias para la salud pública.
Mientras tanto, el gobierno se sigue llenando, de acuerdo a las últimas noticias, de amigos del Intendente que son alegres, divertidos, mediáticos, pero con poco conocimiento de los temas gubernamentales, y que como siempre va a condenar a la sociedad a tener muy pocas obras.- Un amigo me comentaba, no habrán obras pero tendremos divertidos videos.
Eso sí.
Para el resto de la barra bullanguera, el mensaje fue muy claro de parte del Sr. “Sanpirulo”
¡Borromeo!
Si hacés algo que no se debe, la sanción será chas chas en la colita.
PD.- Lo mejor de los últimos cinco años es el árbol navideño. Si se ponen las pilas, hasta capáz tapan algún pozo