Viernes 16 de abril, 2021
  • 8 am

A las autoridades de la ANEP

La Sala Departamental de Filosofía de Salto, integrada por estudiantes del profesorado de esa especialidad y por docentes con actividad en los diferentes subsistemas donde se encuentra presente la disciplina, desean denunciar y hacer pública su posición respecto a los hechos que están ocurriendo, tanto en la órbita del Consejo de Educación Secundaria como del Consejo de Formación en Educación: ambos están reduciendo la presencia de la Filosofía en la educación de nuestro país.
No es infundado plantear que ello forma parte de estrategias globales, en las que a nivel mundial y continental, se busca privatizar los sistemas públicos estatales. La operación, ya realizada en países vecinos vía reducción presupuestal, incluye intervenciones en el diseño curricular, seleccionando aquellos conocimientos productivos desde el criterio de la ganancia y aquellas competencias útiles para el desempeño en el mercado de trabajo. Como consecuencia de ello, se pone en cuestión la enseñanza de toda disciplina cuyos contenidos puedan desafiar o aún contradecir tales criterios.
El CES ha reducido la Inspección Nacional de Filosofía sin poner en funcionamiento mecanismo alguno para su recomposición. Una inspección que lleva al menos 3 décadas caracterizándose por liderar y acompañar pedagógica y filosóficamente a los docentes y a la difusión cultural de su rol, ha visto que no se renueve el cargo de uno de sus dos inspectores, con un argumento referido únicamente al aspecto fiscalizador y controlador de esa función.
El CFE por su parte, anuncia que suspendería la inscripción al Profesorado de Filosofía en modalidad “semi-presencial”, para los cursos de 2do., 3ero. y 4to. de la carrera (la inscripción a 1ero. no se ha habilitado desde hace un par de años) y luego, se retracta; es decir, que estaba entre sus planes suspender aquella opción que permite a estudiantes que no pueden acceder presencialmente al IPA en Montevideo o a los CeRPs de Maldonado, Colonia o Salto, a recibir un acompañamiento a distancia de los profesores de cada materia.
Consideramos que ambas situaciones muestran el fundamento economicista que denunciábamos, reduciendo espacios, prácticas de enseñanza y lugares de trabajo filosóficos, así como ya ha sucedido en las áreas de música y arte en nuestro país. Al mismo tiempo, anuncia un escenario futuro de mayor fragilidad e inestabilidad, tanto para los docentes como para los estudiantes de Filosofía, que ven cómo se van reduciendo o eliminando espacios de realización y producción en los que sus fines no sean meramente utilitarios.
Sala Departamental de Filosofía de Salto