Jueves 25 de febrero, 2021
  • 8 am

El interruptor de lámpara incandescente perteneciente al vapor trasbordo “Surubí”

Colaboración de Cary De los Santos
Me coloco el equipo de buceo, ingreso al agua, dejo la superficie y me sumerjo en las oscuras y amarronadas aguas del río Uruguay. Al sumergirme, queda atrás todo lo que sucede fuera del agua, inclusive me desprendo de mi característica torpeza en tierra, y en el mundo subacuático, preciso contar con todos los sentidos y estar preparado para actuar con calma y control para enfrentar cualquier situación de riesgo que se presente. Estoy en mi mundo, me siento cómodo, me deslizó unos metros, llego al fondo del río y una corriente me lleva hasta un pozo. Dejo de contemplar a los danzarines carbones, miro al fondo y veo diferentes tipos de envases y fragmentos de porcelana, algunos ladrillos ingleses de los utilizados en las calderas de los buques, entre otros objetos.
EL HALLAZGO
Sigo avanzando y observando hacia la izquierda, de frente y a la derecha, para todos lados y trato de no perderme de nada y abarcar con la mirada hasta el mínimo detalle, y es en ese preciso momento que por el tipo de sedimento, elementos y fragmentos que están esparcidos en el fondo, me doy cuenta que estoy sumergido en la época de Saturnino Ribes y de sus Mensajerías Fluviales. Continúo mi marcha, moviendo mis piernas suavemente, tratando de no tocar el fondo con las patas de rana, levanto la vista y veo la majestuosa rueda a palas del vapor “Surubí”, decido ingresar a su interior y me voy escabullendo entre chapones, hierros filosos, maderámen suelto, fragmentos de porcelana, caños de plomo, arena, restos de camas, etc. Sigo mi recorrida por lo que queda del trasbordo más importante de las “Mensajerías Fluviales del Plata”, que fuera orgullo del Taller “El Progreso” de los astilleros salteños del Pueblo Nuevo del Salto Oriental. Antes de salir, tomo del piso de un camarote un “interruptor eléctrico de lujo” y pienso: “quizás es un trofeo de algún nadador audaz, que al verse en peligro lo dejó caer al piso”.
ILUMINACIÓN DE LOS VAPORES
Cuando ascendía hacia la superficie, pienso en el elemento eléctrico y en la historia de la iluminación eléctrica en los vapores: “en el año 1878 en Menlo Park, Orange, Nueva Jersey, en su gran laboratorio de experimentación – Tomás Alba Edison, buscaba incansablemente solucionar el problema del filamento de lámpara eléctrica, que duraba muy pocas horas al fundirse. Sin embargo, de forma paralela en Escocia, el inteligente ingeniero inglés “Tomás Elseé” supervisaba la construcción del lujoso vapor “Cosmos”, y se podría decir: que dicho vapor vendría a inaugurar la nueva compañía de transporte fluvial de pasajeros y cargas de “Saturnino Ribes”, denominada “Mensajerías Fluviales a Vapor”. Otros vapores de propiedad de Saturnino Ribes, cómo: “Saturno”, “Helios”, “París”, “Montevideo”, “Salto” … contarían con iluminación eléctrica y hasta máquina de fabricación de hielo. En cambio el lujoso trasbordo “Surubí” ya contaba con un avanzado sistema de iluminación eléctrica, utilizando interruptores muy lujosos y del sistema de interrupción rápida, inventado en 1884 por John Henry Holmes, del distrito de Shieldfield de Newcastle.