Viernes 16 de abril, 2021
  • 8 am

Analizando refranes

César Suárez
Por

César Suárez

403 opiniones
Sevrini & Asociados

Por el Dr. César Suárez
Los refranes populares con un lenguaje metafórico suelen encerrar una síntesis muy breve de pensamientos muy bastos y para poderlos entender es necesario haber vivido o ser testigos de experiencias de vida prolongadas razón por la cual, para los niños suelen carecer de significado porque no los pueden entender y en esos casos requieren una explicación al igual que sucede con refranes regionales que están referidos a las vivencias de su lugar.
Hay refranes que son universales que aplican en cualquier lugar del mundo, pero muchos de ellos suelen tener mensajes contradictorios y pueden ayudar a justificar conductas opuestas.
Los refranes se suelen usar como muletillas para concluir rápido un intercambio de ideas como forma de rematar sintéticamente la trasmisión de un pensamiento e intentar dar por terminado un asunto, en ocasiones para intentar definir una controversia y en otras para reafirmar conceptos donde todos están de acuerdo.
Muchos de los refranes suelen alentar a quien sea, frente a situaciones difíciles con la intención de mantener la moral en alto cuando las dificultades desaniman al que la pelea.
Están los que se conforman con poco y ante la adversidad concluyen que, “contigo, pan y cebolla”“a mal tiempo, buena cara” o “no hay mal que por bien no venga”, otros, ya resignados reconocen que no hay mal que dure cien años”, o “más vale tarde que nunca”, “el tiempo todo lo cura”, “cuando se cierra una puerta, se abre una ventana”, “después del temporal, viene la calma” “dios aprieta, pero no ahorca”, y otros, resignados, sin esperanza dicen “el que nació para medio nunca va llegar a real”, “el que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen”
Para quienes no les gusta arriesgar, “más vale pájaro en mano que cien volando”, “a seguro lo llevaron preso ”otros que son desconfiados, y afirman que “no es oro todo lo que reluce”, “el hábito no hace al monje” y a los que cualquier cosa les sirve “de arriba, aunque sea un rayo” o a caballo regalado no se le miran los dientes”, para los que hablan de más, “en boca cerrada, no entran moscas”, “el pez por la boca muere”, “el hombre es dueño de su pensamiento y esclavo de las palabras”.
Es curioso la cantidad de refranes que se refieren al número tres, tales como, “la tercera es la vencida”, “no hay dos sin tres”, “dos por tres, llueve”, “donde comen dos, comen tres”, “cuando apuntas con un dedo, otros tres te señalan a ti”, “dos es compañía, tres es multitud”
Para los haraganes y distraídos “crea fama y échate a dormir”, “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, “vive de tus padres hasta que tus hijos puedan mantenerte”, “el haragán trabaja doble”, “el lunes empiezo”
Pero a su vez, si bien los refranes suelen ser una sabia síntesis de acerca de situaciones de vida hay muchos que se contraponen entre sí y las conclusiones terminan por ser contradictorias y al final, cada uno usa el que más le conviene.
“Más vale pájaro en mano que cien volando” pero “el que no arriesga no gana”, “en boca cerrada, no entran moscas “, pero “el que calla otorga”, “la cara es el espejo del alma”, pero “las apariencias engañan”, pero el que más me intriga es “al que madruga, dios lo ayuda”, pero “no por mucho madrugar se amanece más temprano”, uno justifica el apuro y el otro la tardanza, pero creo que ambos tienen razón.
Tiene razón quien no se deja estar porque “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”, es necesario siempre estar atento para no perder oportunidades, pero también es cierto que el que se apura demasiado suele equivocarse gastar energías en forma inútil y quien bien planifica, aunque no madrugue tanto, suele llegar primero, tal como dice otro refrán “despacio que estoy apurado”
Hay tanto refranes para la práctica cotidiana que seguramente cada uno encontrará uno que se adapte a sus circunstancias, tanto para justificar sus errores como para alentarse ante la adversidad.